Las citas de Dios

“Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”1

Una tarde un profesor se encontraba sentado frente a su escritorio trabajando en la lección para el día siguiente. El reviso rápidamente los papeles y el correo que la sirvienta había puesto sobre su escritorio. El empezó z tirarlos en el cesto de la basura cuando una de las revistas – que ni siquiera iba dirigida a é pero que llego a su oficina por error – cayó al piso abriéndose en un artículo titulado “Las necesidades de las misiones en el Congo.”

El profesor empezó a leerlo por curiosidad, pero fue consumido por las siguientes palabras: “Aquí la necesidad es grande. No tenemos quien trabaje en la provincia norte de Gabón en el centro del Congo. Y es mi oración al escribir este artículo que Dios ponga su mano en alguien – alguien en quien los ojos del señor ya se han posado – para que él o ella sea llamado para ayudarnos en este lugar.”  El profesor cerro la revista y escribió en su diario: “Mi búsqueda ha terminado.”2

El se entregó al Congo. ¿Su nombre? ¡Albert Schweitzer!

Si usted sabe acerca del maravilloso servicio misionario  realizado por Albert Schweitzer, usted comprenderá que no fue un accidente el que la revista llegara a sus manos por “error” y que se haya abierto precisamente en el artículo “Las necesidades de las misiones en el Congo,” cuando estaba a punto de tirar la revista al cesto de la basura.

Una y otra vez cada uno de nosotros quienes estamos comprometidos a seguir a Cristo en nuestra vida diaria podemos también atestiguar a los trabajos de Cristo en nuestras vidas. Y como miramos hacia atrás al pasado, podemos seguir las huellas de Dios dirigiéndonos y guiándonos a cada paso del camino. Y ellos continuaran guiándonos hasta el final del viaje y nuestro encuentro cara a cara con Jesús para escuchar estas palabras, “Bien hecho mi buen y fiel siervo.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias porque mi vida está en tus manos. Gracias también, porque me has guiado a cada paso del camino todos los días cuando he confiado en ti y tus caminos. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Agradecidamente en el nombre de Jesús, amen.”

1. Salmos 37:5 (NKJV).
2. Liderazgo, Vol. 12 No. 3.

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