Escondiéndose en las sombras

“Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.”1

En la película ‘El Oso,’ un osezno cuya madre había muerto se unió a un oso mayor. Ellos viajaron juntos. Una de mis partes favoritas fue cuando ellos se separaron y el osezno se encontró con un puma. Cuando se acerco al osezno este se paró en dos patas tratando de asustar al puma. De pronto el puma empezó a retroceder. El osezno pensó  que él lo había asustado pero en realidad era el oso mayor que se encontraba datarse del osezno.  No fue el cachorro sino el oso quien asustó al puma. Tal vez nosotros no podamos intimidar al enemigo (el demonio), pero (detrás de nosotros) tenemos a un Padre que tiene ese poder.”2

Por ejemplo: en el siguiente poema, “Escondidas” yo escribí;

Algunas veces parece que la vida / tiene poco o nada de sentido / cuando buscamos ciegamente por un rayo de luz /  que nos lleve a la verdad / o hacia un Dios que no está allí. / Pero si nos estamos quietos y / escuchamos con el corazón / escucharemos el ruido de las hojas, sentiremos el toque de las alas de un ángel, / y sentiremos la presencia de un padre amoroso / jugando a las escondidas, esperando pacientemente / deseando que le encontremos.3

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias porque al entregarte mi vida y confiar en ti  diariamente, tu estas siempre presente para guiarme y ayudarme—sin importar si siento tu presencia o no. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Salmos 27:5 (NIV).
2. Sharon Stonestreet en www.SermonCentral.com.
3. Derechos reservados de Dick Innes ©.

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