Venciendo el resentimiento

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracción.  ¡No sólo pretendan ser bueno! Terminen con la deshonestidad.”1 También, “Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados—desháganse del enojo rápidamente, porque cuando están enojados es posible que den cabida al diablo.”2

Un lector de Encuentros Diarios nos pregunta, “¿cómo podemos liberarnos del resentimiento?”

Primero, admita exactamente cómo es que usted se siente. Comprenda, también, que los sentimientos no tiene moral; esto es ellos por sí mismos no están ni correctos ni incorrecto, sólo son sentimientos. Es lo que hacemos con ellos (y la causa de ellos) lo que es correcto o incorrecto—creativo o destructivo.

En segundo lugar, también comprenda que el resentimiento es a menudo un resultado de los celos y de la cólera. Por ejemplo, una persona celosa está muy a menudo enojada ya sea con la persona que recibió una promoción o cierto regalo, reconocimiento, o beneficio y siente que él o ella lo merecían más y se enojan con la persona que dio el regalo o la promoción. 

Tercero, reconozcamos que los celos son a menudo un subproducto de la  inseguridad y de la pobre imagen que tenemos de nosotros mismos.  (Trataremos este asunto en la edición de encuentro diario de mañana).

Cuarto, para resolver el resentimiento es imprescindible que uno resuelva su propia cólera. Por ayuda en cómo hacer esto lea, “Controlando el temperamento” en:
https://learning.actsweb.org/sp/ira1.htm

Finalmente, uno necesita perdonar completamente al que siente que lo ha lastimado—ya sea que el daño sea justificado o no (por lo regular no lo es). Sin embargo, si no resolvemos el dolor y cólera dentro de nosotros, es virtualmente imposible perdonar al que sentimos que nos ha lastimado. Después de que se resuelven el dolor y la cólera, el perdonar se convierte en una elección muy sencilla—ya sea que elijamos perdonar o elijamos guardar nuestro dolor, cólera y resentimiento.  

Como lo dijo Loren Fischer tan sabiamente, “la diferencia entre aferrarse al dolor [resentimiento] o dejarlo ir con el perdón es la diferencia entre reclinar la cabeza por la noche en una almohadilla rellena de espinas o una almohadilla rellena con pétalos de rosas.” Y como alguien mas dijo, “El no poder perdonar es como beber veneno y esperar que la otra persona muera.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, siempre que me sienta molesto, ayúdame por favor a ver las causas detrás de mi resentimiento—ya sea inseguridad, celos, dolor y/o cólera—y a encontrar la ayuda que necesito para resolver estos problemas para así perdonar libremente a todos los que me han lastimado en la misma forma en que tú me ha perdonado libremente por todos mis pecados. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

Para más ayuda lea el artículo “Perdón, el poder que sana” en: https://learning.actsweb.org/sp/perdon1.htm.

1. 1 Pedro 2:1 (TLB).   
2. Efesios 4:26-27 (TLB).  

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