“Ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”1
De vez en cuando le animo a los lectores del Encuentro Diario que empiecen su día con la siguiente oración: “Querido Dios, de nuevo hoy encomiendo y confió mi vida y camino a ti. Estoy disponible, por favor hazme útil, úsame a ser un testigo para Jesús, y ayúdame a ser ‘como Jesús’ en alguna manera a cada vida que toque — ¡hoy!”
He orado esta oración cada mañana por muchos años y, por la gracia de Dios, pienso seguir orándola cada día hasta que el Señor me llame a casa. El hecho es que Dios usa a personas ordinarias quienes están disponibles para hacer su obra aquí en la tierra — muchas veces en maneras inusuales.
Hoy, por ejemplo, yo estaba parado en nuestra banqueta hablando con nuestro jardinero cuando una vecina del otro lado del cerro camino junto a nosotros y quería hablar conmigo. Ella estaba profundamente herida por una situación que fue causada por otro vecino quien, según ella, “le dijo muchas groserías.” Ella compartió conmigo lo que había sucedido y estaba llorando. También me molesto a mí y termine llorando con ella. Entonces le pregunte si la podía abrazar y orar por ella, a lo cual ella asintió, después de lo cual, ella genuinamente me agradeció.
Además, nuestro jardinero se había retirado un poco pero él vio todo el evento. Yo creo que él nunca había sido testigo de algo así antes — ni yo tampoco.
Me recuerda del himno que dice: “Dios se mueve en una manera misteriosa / Sus maravillas a realizar / El planta sus huellas en los mares / Y se pasea por encima de la tormenta.”
De nuevo le animo a que ore la siguiente oración cada mañana de su vida y vea como Dios lo usara a usted también.
Oración de Hoy: “Querido Dios, de nuevo hoy encomiendo y confió mi vida y camino a ti. Estoy disponible, por favor hazme útil, úsame a ser un testigo para Jesús, y ayúdame a ser ‘como Jesús’ en alguna manera a cada vida que toque. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. 1 Juan 5:14-15 (RVR 1995).
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