“Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí.”1
Aunque esta escritura fue dirigida a la nación de Israel, el principio, “Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,” sin duda se aplica a cada nación cuyo Dios es Jehová.
Esto ciertamente se aplica a la fundación de Los Estados Unidos, la fundación que fue basada sólidamente en principios Cristiano-Judíos, y cuyo Dios era Jehová. Tristemente, mas y mas, como una nación, nos estamos alejando de esta fundación espiritual.
Regresando más de medio siglo, fuimos dados un fuerte aviso por Charles Augustus Lindbergh de la fama de aviación, quien, en sus primeros días de vuelo, a la edad de 25 fue el primer piloto en volar solo sin parar sobre el Océano Atlántico. Esto fue el 20 al 21 de Mayo, 1927.
Al final de la Segunda Guerra Mundial Lindberg, de primero, estaba en contra de que Los Estados Unidos voluntariamente entrara a la guerra, pero después cambio de opinión. El había dicho: “Miré la aeronave que amaba destruyendo la civilización que yo esperaba que iba a salvar. Ahora entiendo que la verdad espiritual es más esencial para una nación que el mortero en las paredes de la ciudad. Porque cuando las acciones de la gente son basadas en verdades espirituales, hay seguridad. Cuando verdades espirituales son rechazadas, solo es cuestión de tiempo antes que la civilización se colapse.”
Es significante que la previsión de Lindberg de la importancia de la verdad espiritual para la seguridad de la civilización fue vista en un tiempo cuando Los Estados Unidos se estaba convirtiendo en una de las naciones más poderosas del mundo. Pero hoy, parece que la necesidad para esta fundación espiritual está siendo completamente ignorada por tantos líderes y ciudadanos, quienes están mucho más preocupados por estar “políticamente correctos” que estar preocupados por ser una nación “basada en verdad espiritual.”
Trágicamente, la declaración de Charles Lindberg se está viendo desarrollarse en Los Estados Unidos de hoy en día. Que Dios tenga misericordia de nosotros.
Oración sugerida: “Querido Dios, gracias por tu palabra que nos asegura que `bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová.’ Trágicamente, nosotros como nación, en una forma muy grande, progresivamente nos hemos alejado de ti y en hacer esto hemos pecado gravemente. Por favor permite un gran avivamiento para que, como nación confesemos nuestros pecados y regresemos a ti y de nuevo, como muchos de nuestros antepasados, te hagamos nuestro Señor. Y por favor empieza tu obra en mí. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Salmos 33:12 (RVR 1960).
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