Tú, también, puedes hacer la diferencia

“Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”1

Leí acerca de un grupo de monjas a quienes se les obsequió un viaje de vacaciones a través de las montañas rocosas donde nunca habían estado antes. Ellas estaban sorprendidas y asombradas de las impresionantes maravillas que observaban mientas viajaban a través de kilómetros y kilómetros de majestuosas montañas. Sin embargo, cada vez que se detenían para gozar de la vista, una monja en particular se separaba del grupo calladamente. Así que las otras monjas decidieron seguirla para ver qué es lo que estaba haciendo. “La miraron mientras que ella caminó por la vereda. Ella se inclinó y poniendo sus manos debajo de una piedra de gran tamaño le dio la vuelta. Se sacudió las manos y se dio la vuelta para regresar por donde había llegado. Al levantar la vista vio a la orden de monjas que la observaban.  

“Margarita, ¿qué hace usted?” Le preguntaron.

“Le estaba dando la vuelta a una roca,” respondió.

“¿Por qué?” Le preguntaron de nuevo. “¿Ha hecho esto en cada ocasión?”

Ella respondió, “Sí.”

“¿Por qué hace eso?

Ella respondió: “Porque nunca volveré a pasar por este camino de nuevo, y es mi intención el haber hecho la diferencia mientras estuve aquí. Así que volteé algunas rocas para que así este lugar sea diferente porque yo pasé por aquí.”2

¡Quizás suene divertido, pero seriamente, deseo hacer la diferencia — para el tiempo y la eternidad — mientras paso por el viaje de la vida! No creo que ninguno de nosotros deseemos haber vivido en vano. La mejor y última manera que sé para hacer la diferenciar es el estar disponible para que Dios utilice cada día de mi vida. 

No a todos se nos llama para ser amas de casa, doctores, panaderos, modistas, predicadores, comunicadores, o cualquiera otra cosa — pero nos llaman a todos para ser fieles y cuando nos ponemos a disposición de Dios a diario, pueden estar seguros, él nos utilizara para hacer una gran diferencia en las vidas de la personas que él trae a través de nuestro camino.

Tan elocuente como lo dijo William Penn: “Espero pasar a través de este mundo pero solo una vez. Por lo tanto, cualquier buena cosa, que pueda hacer o cualquier amabilidad que yo pueda demostrar a cualquier ser humano déjenme hacerlo ahora.  No permitan que lo aplace o lo descuide, porque no pasaré por aquí otra vez.”3  

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, en este el inicio de un año nuevo, te confío y entrego mi vida y estoy a tu servicio. Por favor úsame este año para ser como Cristo en cada vida que toque y al hacerlo hacer la diferencia en el mundo en el que vivo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. Filipenses 1:20-21 (NLT).
2. Rev. Douglass M. Bailey, Sermon: “Hard Truth for Advent.”
3. Atribuido a William Penn, Líder religioso británico (1644-1718).

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