¡Deseándole a todos los lectores de Encuentros Diarios que Dios esté con ustedes en un muy feliz Año Nuevo!
“Olvidando lo que queda atrás… extendiéndome a lo que está delante.”1
Es un dicho antiguo pero aún apropiado al empezar otro Año Nuevo: “Hoy es el primer día del resto de su vida.”
Ya sea para bien o para mal, el año pasado se fue para siempre—a pesar de que los efectos vivirán para siempre. Sin embargo, no podemos dar marcha atrás y hacer lo que deberíamos o podríamos haber hecho. Y no podemos cambiar aquellas cosas de las que nos arrepentimos así como no podemos deshacer el tañer de la campana.
Pero la buena noticia es que, si estamos tan inclinados o tenemos la determinación, podemos dejar el pasado atrás y aceptar el Año Nuevo como una nueva oportunidad para crecer emocional y espiritualmente, para servir a Dios y a nuestros hermanos, y lograr algo que valga la pena y será para la eternidad.
Estoy contento porque sé que Dios tiene un propósito para su vida y la mía este año—algo por lo cual vivir y que es más grande que nosotros y que hace que la vida valga la pena.
Al servir a los demás servimos a Dios, algunas veces este trabajo puede parecer abrumador debido a la gran necesidad que tienen las personas. Sin embargo, Dios nos tiene una parte a cada uno de nosotros y si trabajamos juntos haciendo cada cual su parte, podremos hacer el trabajo de Dios y hacer la diferencia en la vida de los demás y así ayudaremos a hacer del mundo un mejor lugar donde vivir.
Frank McInnes escribió, “Durante la segunda guerra mundial, la fabrica de municiones en Lithgow Australia tenia como su lema estas letras T-D-D-M. Alrededor de la fábrica y colocados en lugares estratégicos se encontraban letreros grandes con estas letras.
¿Y que significa T-D-D-M? “¡Todo Depende De Mí!”
Trabajemos juntos este año para hacer el trabajo de Dios y compartir su amor y buenas nuevas con más personas que anteriormente. Con la ayuda de Dios y un espíritu dispuesto todos podremos tener un año muy productivo. Y recuerden, como lo pone Henry Van Dyke: ”Lo que posees en el mundo se descubrirá el día de tu muerte que le pertenece a alguien más. Pero quien tú eres será tuyo para siempre.”
Se sugiere la siguiente oración:“Dios mío, estoy disponible. Por favor úsame este año para ser parte de lo que estás haciendo en el mundo hoy—un privilegio del que estoy muy agradecido. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. Filipenses 3:13.
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