“Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran.”1
“Soledad, es un asunto tan triste,” expreso Karen Carpenter en su canción popular algunos años atrás. Aparentemente ella sabía de primera mano de que estaba cantando ya que ella termino su propia vida por medio de auto-inanición. Quizás usted también conozca bien el dolor de la soledad.
Mientras hemos hecho avances científicos y tecnológicos profundos en el mundo de hoy, tristemente no hemos mantenido el paso con satisfacer las necesidades del corazón y espíritu humano. Uno de los costos más altos de esta falla ha sido el sentido, siempre aumentando, de soledad y aislamiento que impregna la sociedad contemporánea.
Como dijo Selwyn Hughes tan sabiamente, “El ser es estar en relaciones,” sin las cuales la vida puede ser vacía y sin sentido. Una respuesta significativa, a esta enfermedad que va en aumento, se puede ver en el aumento dramático del movimiento de los grupos pequeños — dentro y fuera de la iglesia. Grupos pequeños, por cierto, no son una novedad, pero grupos para apoyo y recuperación se formaron para satisfacer casi cualquier necesidad que se pueda imaginar y han llegado a muchos lugares hoy. Están probando ser muy eficientes. Por ejemplo, uno de los métodos más conocidos para ayudarle a la gente superar el alcoholismo es Alcohólicos Anónimos de doce pasos. Y también hay grupos para ayudar a los familiares de alcohólicos.
Grupos pequeños, por lo menos en cuanto se concierne la iglesia Cristiana, empezó con Jesús. En el principio de su ministerio el “designó a doce [discípulos], a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran.” Entonces tuvo un grupo interior que consistía de el mismo, Pedro, Santiago, y Juan, y luego un grupo aun más pequeño que consistía de él y Juan. Si Jesús y sus discípulos necesitaban esta clase de conexión y apoyo, parece un muy buen ejemplo para que todos nosotros sigamos.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a encontrar el apoyo que necesito para ayudarme a crecer mas como Jesús, superar problemas personales, y para que no esté solo. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Marcos 3:14 (NVI).
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