“Jesús dijo, ‘Ven sigueme’”1
En este día (ya hace varios años) nací en Brisbane, Australia dentro de una familia muy ordinaria que, a mi muy temprana edad dejo de funcionar como tal. Sin embargo, hay algo por lo que estaré eternamente agradecido y eso es el que mis padres me llevarán a la Escuela Dominical y a la iglesia donde la Palabra de Dios se enseñaba y donde escuché el mensaje del evangelio. Recuerdo que siendo un adolescente de 15 años respondí al reto de un evangelista que había visitado mi ciudad natal (un ruso que había nacido Judío-Americano)—de servir a Dios con mi vida.
En aquel entonces no pude imaginar ni en un millón años adonde me llevaría esa promesa—donde estaría y lo que estaría haciendo hoy (y no hubiera podido imaginar el estar más agradecido). La realidad es que las elecciones y las decisiones que tomamos en la actualidad pueden afectarnos y lo hacen por el resto de nuestras vidas y para toda la eternidad.
Lo importante el elegir de manera inteligente como vivirán el resto de sus vidas y cuál será su propósito porque las decisiones que tomen hoy les afectarán no sólo por el resto de sus vidas pero por toda la eternidad. En las palabras de Roy l Sharpe:
Una bolsa de herramientas
¿No es extraño
Que príncipes y reyes,
Y payasos que se aventuran
En arenas llenas de aserrín,
Y gente común
Como ustedes y yo
Seamos constructores de la eternidad?
A cada uno se le da una bolsa con herramientas,
Una masa sin forma,
Un libro de reglas;
Y cada uno debe de hacer –
Que la vida pase –
Un bloque tambaleante
O un trampolín.
A cada uno de nosotros se nos ha dado una “bolsa con herramientas” y depende de nosotros el cómo las usemos; esto es, como invertimos la vida que se nos ha dado. El ser o no ser todo lo que Dios ha imaginado para nosotros es el llamado que él nos hace para tomar una decisión.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, mi elección de hoy (con tu ayuda) es la de amarte, servirte, obedecerte y seguirte todos los días de mi vida. Y, reconociendo mis debilidades, en las palabras del compositor de himnos, ‘Deja que tu bondad como una cadena/ ate mi corazón a ti para que no se extravié/ Dios mi corazón tiende a extraviarse/ A alejarse del Dios que yo amo/ Aquí está mi corazón, por favor tómalo y cuídalo/ Cuídalo para tu corte allá arriba.’2 Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. Mateo 4:19. (También vean Mateo 8:22; 9:9; 10:38; 16:24; y 19:21).
2. Robert Robinson (1735-1790).
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