Responsabilidad

“Y que se esfuercen afanosamente por tener tranquilidad, y ocúpense de sus propios asuntos y trabajen con sus manos…. y no tengan necesidad de nada.”1

Uno de los grandes principios en el que tenemos que hacer énfasis para mantener una sociedad sana y productiva es el principio de la responsabilidad personal. Es un principio que necesitamos programar y grabar en nuestro sistema de creencias. Necesita ser enseñado y demostrado en los hogares y en todos los niveles sociales.

Si las personas no creen que sean responsables, no se comportarán de manera responsable. Si ellos creen que son responsables, la mayoría actuará y se comportará de forma responsable.

Obviamente, no somos responsables de la forma en la que se nos crió, pero somos totalmente responsables por lo quien nos convertimos. El mundo no nos debe la vida. Como lo enseña la Biblia, si nos rehusamos a trabajar no deberías de comer.

Además, cuando repetidamente hacemos cosas por los demás que ellos pueden y necesitan hacer por sí mismos, los podemos hacer y convertirlos en personas dependientes, inmaduras e irresponsables. Esto no es algo que debamos de hacer por amor. Esto es ser irresponsables.

Recuerdo haber leído sobre unas gaviotas en una villa de pescadores que por muchos años, se alimentaban de los desperdicios que dejaban los pescadores. Para cuando la industria pesquera cerró en ese lugar, las gaviotas habían olvidado cómo alimentarse por sí mismas. Ellas murieron de inanición (hambre).

El mismo principio aplica para las personas. Cuando hacemos cosas que los mantienen sobre dependientes, destrozamos su crecimiento y madurez. Es lo mismo con Dios, el doblará al cielo para tocar la tierra y hacer por nosotros lo que nosotros no podemos hacer—como lo fue el pagar la pena por nuestros pecados al morir en la cruz del Calvario en nuestro lugar—pero, mientras él nos prometió el darnos sabiduría y guiarnos, él no hará por nosotros lo que nosotros podemos y necesitamos hacer por nosotros mismos.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a siempre ser responsable por mis acciones y a no esperar que los demás hagan por mí lo que yo puedo y necesito hacer por mí mismo. Además, por favor ayúdame a no tomar en las responsabilidades de los demás y así ayudarlos a que no dependan de mí. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”    

1. 1 Tesalonicenses 4:11 (NIV).

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