“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”1
Para aquellos lectores que ha visitado California durante el año nuevo, ustedes han escuchado y tal vez visto el desfile de las rosas en Pasadena. Millones de personas alrededor del mundo han visto el desfile por televisión.
Algo increíble paso durante un desfile cuando de repente una de los carromatos bellamente decorado de repente se detuvo. ¡Se había quedado sin gasolina!
La ironía fue que la flota representaba a la compañía Standard Oil, una de las compañías más grandes de Norte América. Con todo su aceite y recursos de gasolina no se aseguraron de revisar que su propio vehículo tuviese el tanque lleno.
Me pregunto qué tan seguido hacemos esto—con todo los recursos de Dios y el cielo a nuestra disposición—tratamos de correr con un tanque vacio de amor, paz y felicidad, cuando si confiáramos en Dios y siguiésemos sus instrucciones para llenar nuestras necesidades, él se aseguraría de mantenerlo lleno. ¿Y cuántas veces no tratamos de correr con un tanque vacios espiritualmente al no pasar un tiempo diario con Dios en oración y devoción?
Asegurémonos todos los días de vivir en armonía con la voluntad de Dios y sus caminos para así mantenernos llenos y tener nuestro tanque rebozando de amor, regocijo y paz.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a ser fiel todo el año al pasar tiempo contigo todos los días en alabanza, leyendo tu palabra, en oración, y caminando en obediencia para estar seguro de estar lleno con tu Espíritu y tener mi vida rebozando con tu amor, felicidad y paz, y llevar esta luz conmigo a donde quiera que yo vaya. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. Juan 15:5 (NIV).
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