¿Por qué le grito a mi esposa?

“Si se enojan, no pequen alimentando un rencor. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados—dejen los rencores atrás porque cuando están enojados le dan cabida al diablo.”1

Un lector de Encuentros Diarios escribe, “Tengo un problema. Soy verbalmente cruel con mi esposa y no sé porque. Le grito demasiado y al humillo. Por favor oren por mí.”

Estimado Juan (se cambio el nombre), gracias por ser abierto y honesto conmigo y admitir que tiene un problema—este es el primer paso para vencer cualquier dificultad. Mi oración para usted es que usted le pida a Dios que le ayude a ver la raíz de sus problemas y le guíe hacia la ayuda que usted necesita para vencerlos.

Es obvio que usted tiene muchísimo rencor sin resolver lo cual indudablemente tiene su raíz en relaciones estresantes o disfuncionales del  pasado. Esto es lo que se está activando en la relación con su esposa. Como las escrituras del día de hoy nos enseñan, el enojo debe de resolverse rápidamente. El enojo sin resolver no se desaparece por sí mismo. Cuando lo ignoramos, volverá de una forma destructiva u otra—no solo dañando nuestras relaciones pero dañando también nuestra salud.

¿Podría usted estar enojado con sui madre de casualidad, o enojado con alguna mujer significativa en su niñez, o tal vez enojado con su padre? Solo cuando se resuelvan las relaciones disfuncionales del pasado es que usted podrá vivir en armonía con su esposa y tener paz en sus relaciones presentes. 

Le sugiero que vea a un concejero cristiano—de preferencia uno que se especialice en el control del temperamento. Y siempre pida a Dios que le ayude a ver la causa real de su problema y le ayude a resolverlo.

Por mas información lea el articulo “Controlando el temperamento” en nuestra página del internet en https://learning.actsweb.org/sp/ira1.php

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por tu palabra, la Biblia que da consejos prácticos en cada área de la vida—en lo espiritual, lo emocional, o físico y en las relaciones.  Por favor ayúdame a vivir en armonía con tus enseñanzas. Gracias por escuchar y responder a mi oración.  De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. Efesios 4:26-27 (TLB).

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