“Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.”1
Cuando éramos niños, si nos decían de nombres o nos criticaban replicábamos: “Palos y piedras pueden romper mis huesos pero las palabras nunca me harán daño.”
Desafortunadamente esto es todo menos que la verdad. Las palabras pueden lastimar aun más que palos o piedras.
Yo puedo recordar, siendo un joven inseguro, como mi novia en ese tiempo me dijo que aunque no había nada malo con mis rasgos faciales, yo era feo. Desafortunadamente para mi yo le creí. Cierto, fue a causa de que ya me sentía inseguro que le creí. Sin embargo me tomo muchos años para poder superar esa observación dolorosa. Esta es una de las razones por las cuales escribí el siguiente poema hace algunos años:
Canciones Sin CantarCuantas canciones sin cantar,
Poemas nunca escritos,
Fotos sin pintar,
Riesgos nunca tomados,
Puentes sin cruzar,
Palabras románticas sin hablar…
Atrapados en un corazón solitario
La prisión que otro creo…
Son dejadas sin expresar
Porque alguien
Nos avergonzó, nos abandono,
O quizá nos silencio
Con una palabra cruel,
Una acción sin pensar,
Y dijo o solo implico
Que no éramos suficientes,
¿Y trágicamente
Les creímos?
Que este sea el momento
Que elegimos no creerles más…
Y cantar, cantar, cantar.2– Dick Innes, © Copyright
Oración sugerida: “Querido Dios, ayúdame a nunca hablar una palabra cruel a nadie y aun cuando tengo que estar en desacuerdo, ayúdame a siempre hablar la verdad en amor—nunca con amargura o hostilidad. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Colosenses 4:6 (NTV).
2. Vea: http://tinyurl.com/ylrpmx
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