“Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones.”1
Cuando era mucho más joven, estaba trabajando en un sitio de construcción e hice un gran error. Tenía miedo decirle a mi patrón. Pero cuando lo hice, el rápidamente me tranquilizo cuando dijo, “Bueno, Dick, el hombre que nunca ha hecho un error no ha hecho nada.” Y compusimos mi error sin ningún problema.
Que tan diferentes son personas negativas quienes buscan constantemente clavijas en las cuales colgar su enojo, rencor, y negatividad. Se quejan del clima, su patrón, su salud, y cualquier otra cosa que les venga a la mente de que quejarse, y nunca les faltan maneras en como criticar a otros.
Como dijo John W. Stott en su libro, Christian Counterculture (Contracultura Cristiana), “El crítico censurador es el que encuentra fallas, es negativo y destructivo para con otras personas y disfruta buscar activamente sus fallas. El pone la peor construcción posible en sus motivos, hecha agua fría en sus esquemas, y no es tolerante para con sus errores.” No es muy lisonjero—para ponerlo suavemente.
En realidad murmuradores negativos son personas enojadas. En vez de enfrentar su enojo y sentimientos negativos realísticamente y resolverlos, los proyectan en otros y se expresan en maneras dañinas y destructivas. No son personas agradables con quienes convivir. Entonces, cuando usted y yo estemos siendo demasiados críticos, hay que examinar nuestro propio corazón para ver lo que hay en nosotros que necesitamos enfrentar y resolver.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor libérame del pecado de murmurar y quejar. Cuando tenga la tentación de criticar rencorosamente y de tener una actitud negativa, ayúdame a escudriñar mi corazón y ver porque me estoy sintiendo de esa manera. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Filipenses 2:14 (DHH).
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