Mi desorden alimenticio me está comiendo

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.”1

Una lectora de Encuentros Diarios nos escribe: “Necesito ayuda. Mi desorden alimenticio me está comiendo. He tratado de dejárselo a Dios, pero no estoy segura de haberlo hecho de corazón. Quiero parar pero estoy atrapada en la idea de ser delgada.”

Cuando el no comer o el comer de más es un problema adictivo, puede ser un problema muy serio. El poder ver cuál es la causa del problema puede ser la cosa más difícil de aceptar. Con todos los problemas de adicción lo que vemos – el problema presente – es usualmente solo el síntoma de un problema real – “el fruto de una raíz muy profunda.”

Cuando se necesita tratar los síntomas, es crítico que las causas sean tratadas y resueltas de raíz. Si solo tratamos los síntomas, la raíz saldrá en otra área. Sé de un hombre que clamaba que había sanado del alcoholismo el momento en el que se convirtió al cristianismo. En realidad todo lo que él había hecho era el cambiar de ser un adicto al alcohol a ser una persona iracunda.

El punto final en muchas, si no es que en todas las adicciones es que en algún lugar del pasado, por lo regular relacionado con la niñez, ha habido una falta de amor. EL comportamiento adictivo se utiliza como un medicamento para no sentir el dolor interno o la pena de no sentirnos amados. Además de pedirle a Dios que ayude y nos libere, también necesitamos poner algo de nuestra parte. Así como resultamos dañados en relaciones destructivas, también sanamos en relaciones constructivas. Esta es la razón por la cual los grupos de apoyo tales como los programas de doce pasos pueden ser muy efectivos, y por la cual el trabajar con un concejero capacitado o un terapista puede ser necesario o hasta critico.

Así como los alcohólicos necesitan estar en un grupo de apoyo para alcohólicos anónimos, los adictos a los alimentos necesitan estar en un grupo de ayuda (y otros mas), en donde pueden ser amados y aceptados por quienes son.

Así como la falta de cariño es lo que lleva a las personas a las adicciones, es el amor incondicional uno de los grandes agentes curativos para salir de las adicciones. Cuando las personas se siente amadas y aceptadas, la necesitan de “llamar la atención” a través de adicciones autodestructivas va disminuyendo en gran manera.

Un grupo de apoyo también ayuda al adicto a que sea responsable por su comportamiento, porque es solo al dejar la adicción destructiva y siente el dolor real de su pena o rechazo, que él puede enfrentar y resolver de raíz la causa de su problema.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por quererme y aceptarme como soy . . . aun con mis adicciones. Gracias, también, por amarme tanto como para dejarme como estoy. Admito mi problema de _________ (nómbrelo). Por favor dame el valor para enfrentar la causa de mi problema, y guíame hacia la ayuda que necesito para recuperarme. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Hebreos 12:1 (NIV).

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