“Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración.”1
Ayer indicamos que uno de los mayores beneficios de una buena iglesia es el mejorar la vida familiar. Amistad. Entre otros beneficios importantes que ofrece la iglesia están la amistad y el sentido de pertenecer.
En su libro, Crecimiento, una nueva visión de la escuela dominical, Charles Arn, Donald McGavran y Win Arn, ponen énfasis en la parte importante que la amistad juega en la vida y el crecimiento de una iglesia. Encuestas y entrevistas personales han mostrado que esto es lo que atrae a la mayoría de las personas y lo que los mantiene involucrados activamente. Por cierto, entre las razones que las personas dieron por las cuales se unen a alguna iglesia la principal fue el sentido de cordialidad de sus miembros.
Cuidado personal. Otro beneficio de la iglesia es el cuidado y el apoyo a sus miembros.
He pertenecido a iglesias en las que sus miembros se unían para cuidar de los enfermos, se ofrecían como voluntarios para dar terapia a los discapacitados, llevar comidas a los que no podían levantarse de sus camas, dar un techo a los pobres, cuidar de los ancianos y proveer actividades sociales para los jóvenes.
Una iglesia a la que yo pertenecí ofrecía un programa de recuperación y apoyo a divorciados y a personas que pasaban por momentos difíciles. Tenían programas de apoyo para padres de adolescentes y preadolescentes, programas de codependencia, para solteros, para ayudar a personas con adicción a las drogas, el alcohol y el sexo, para victimas de incesto o violación, para aquellos con problemas alimenticios, y grupos que cuidaba de todos en la iglesia.
Paz y fuerza interior. Es verdad que algunas personas van a la iglesia por falsos motivos, pero la mayoría, como yo, somos personas que hemos hecho las cosas mal en algún momento, que hemos caído y cometido errores, que luchamos para ser las personas que Dios desea, y saber que vamos a llegar al final y necesitamos un poder más grande que el propio.
Ellos van a la iglesia porque en ella, a pesar de sus fracasos, ellos encuentran no solo le perdón y la aceptación, pero también un sentido de paz interior al saber que su vida está en orden con Dios, y la fortaleza para ayudarlos a enfrentar las luchas de la vida.
Continuará …
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias porque las buenas iglesias nos dan amistades maravillosas, un lugar donde sus miembros en realidad se preocupan por los demás, y un sentido de paz interior y de fortaleza que viene del compartir tu palabra con otros creyentes. Por favor ayúdame no solo a recibir estos beneficios, pero también a dar a los demás para que ellos a su vez, también, reciban todos estos beneficios. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Hechos 2:42 (NIV).
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