¿Le importamos a Dios?

“Echad toda su ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de ustedes.”1

Mi hijo de veinte y pico de años vino a verme ayer por la noche. Él estaba terrible molesto sobre el rompimiento de una relación y esto había accionado un gran dolor del pasado. Al abrazarlo, él comenzó llorando en mi hombro sacando así su dolor. Estoy muy agradecido de que él se sintió seguro para hacer esto ya que él sabe que está bien que comparta sus emociones conmigo sin importar lo que sean.

En momentos como este tengo poco que decir – siento que mi silencio y mi presencia hablan por sí solos. Sin embargo, le reitero mi amor y aceptación no importa qué. Desafortunadamente – usualmente más en los hombres que en las mujeres – cuando nuestros hijos o cualquier persona está lastimando, deseamos arreglarlos y cubrirlos elocuentemente con consejo que no han sido solicitados – consejos que están totalmente separados de la necesidad del momento y se pierde totalmente la oportunidad de ser como Jesús con alguien que está sufriendo. Lo qué la gente necesita cuando está preocupada es de alguien que sepa escuchar, un corazón comprensivo, y un hombro para llorar.

A menudo en momentos como estos es cuando se hace al pregunta, “¿dónde está dios cuando sufre nuestro corazón … le importa? Por extraño que parezca, mientras que mi hijo sollozaba en mis brazos, el siguiente canto se escuchaba en mi computadora. Esto hizo que se humedecieron mis ojos.

Le importa a Jesús cuando mi corazón está adolorido
Tan profundamente para regocijarse o cantar,
Mientras que las preocupaciones nos oprimen y angustian,
Y el camino parece largo y cansado

Coro:
Oh, sí, le importamos, yo sé que le importamos,
Mi pena ha tocado su corazón;
Cuando los días son agotadores, las noches son monótonas,
Sé que a mi Salvador le importamos.

Le ha importado a Jesús cuando he intentado y he fallado
El resistir a una fuerte tentación;
Cuando para mi profunda pena no hay alivio,
Aun cuando mis lágrimas fluyen toda la noche

Le importa a Jesús cuando le he dicho “adiós”
A quien más estimado en la tierra,
Y mi triste corazón me duele casi hasta romperse –
¿Lo sabe él? ¿Lo puede ver?2

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por preocuparte cuando mi corazón esta lastimado. Ayúdame a recordar esto siempre y a sentir tu presencia reconfortante sabiendo que cuando entrego y confío mi vida a ti, con el tiempo tú harás que mi luto se vuelva regocijo y me convertiré en una persona más rica, más sana, y más considerada. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. 1 Pedro 5:7 (NLT).
2. Frank E. Graeff, 1901.

<:))))><

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>