Las mentiras que nos decimos a nosotros mismos

“Cuando Jesús vio que Nataniel se le acercaba, comentó: Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay falsedad (un hombre honesto).”1

Por varios años yo trabaje con grupos de apoyo. Recuerdo a una mujer quien repetidamente nos decía lo maravillosos que era su esposo mientras que nosotros sabíamos muy bien que él la maltrataba terriblemente. Una y otra vez también nos repetía lo honesta que ella era.  

Finalmente, le dije tan amablemente como pude, “Florencia (no es su nombre real), si te tengo que decir que soy un caballero, puedes estar segura que no lo soy. Si te digo que soy un hombre humilde, tú ya sabes que estoy perdido. Y si tengo que seguir diciéndote lo honesto que soy…..” 

Ella se molestó conmigo y salió corriendo del salón – lo que comprobó mi punto.  Tiempo después ella regresó y continuamos siendo amigos.

Son increíbles las mentiras que nos decimos a nosotros mismos y la cantidad de contradicciones en las que nos encontramos – en orden de evitar enfrentar la dolorosa realidad de la verdad.

Jeffrey Gitomer está de acuerdo con esto. El dijo, “Mi experiencia me ha mostrado que si uno tiene que decir quién es, probablemente no lo es. Piensen es esto por un momento. ‘Soy honesto,’ ‘tengo éticas’ ‘soy el jefe’ o ‘estoy a cargo’ usualmente indican lo opuesto.”

Qué libres nos sentimos cuando tenemos el valor de admitir nuestras fallas, nuestros pecados, y problemas – no como un medios para rebajarnos – pero como un medio para detener la trampa del tiovivo de la negación, y crecen en amor y madurez. ¡Es asombroso lo qué el ser honesto y verdadero pueden hacer para mejorar nuestras relaciones – tanto con Dios como con los demás! El negarnos a aceptar las cosas es como una máscara detrás de la cual nos ocultamos pero las máscaras no pueden relacionarse. Solamente la gente verdadera puede. Además, solamente Dios puede ayudarnos al grado que somos seamos honestos con nosotros mismos y con él. ¡Es la única manera vivir vida al máximo!

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a ser honesto y real – conmigo, con los demás y sobre todo contigo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De corazón, en el nombre de Jesús, amen.”

1. Juan 1:47 (NIV).

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