“La palabra del Señor vino a Jonás hijo de Amitay: ‘Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.’”1
¿Qué significa que la palabra del Señor venga a nosotros? Es decir; ¿cómo habla Dios a las personas hoy? Lo más probable es que sea diferente para cada uno que ha recibido el llamado de Dios para un servicio especial.
Hablando personalmente, puedo contar en una mano las veces que he sentido que Dios me desafío “con una ‘palabra especial’ del Señor.” No, nunca he escuchado una voz audible del cielo, ni tampoco he visto algún “escrito en la pared.” La primera ocasión fue cuando estaba en el hospital después de un pequeño accidente en un sitio de construcción. Tenía varias puntadas y me sentía muy adolorido cuando prendí el radio que estaba junto a mi cama y “por casualidad” agarre el único programa religioso en el radio ese día entero. El momento que prendió mi radio, estas fueran las primeras palabras que escuche: “Si estuviera de pie ante el Maestro esta noche, ¿iría con las manos vacías?”
¡Ay! Se sintió como si una flecha invisible había perforado mi corazón. Por 2-3 años había estado luchando con “la pequeña voz por dentro” jalándome hacia el servicio Cristiano y ministerio. Solo que no lo había reconocido como un llamado de Dios. Ahora que veo atrás, sin embargo, si Dios no me hubiera estado llamando, no hubiera estado luchando con ello. Pero en esa cama en el hospital no había mas duda en mi mente. Yo “escuche” la llamada de Dios fuerte y clara y ore, “Esta bien, Dios, tu ganaste. Yo sé lo que necesito hacer.” Ese fue el día que hice la decisión de regresar al colegio y entrenar para el servicio Cristiano. Para algunos de nosotros Dios nos tiene que dar un golpe en la cabeza con un “4×4″ como una manera de agarrar nuestra atención.
Cierto, Dios no llama a todos para que sean un Jonás, un misionero, un pastor, o un trabajador Cristiano especializado, pero si nos llama a todos a ser un fiel servidor y testigo para Jesús.
Entonces, si estuviera de pie ante el Maestro esta noche, ¿iría con las manos vacías? O escucharía la bienvenida de Dios, “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! ¡Ven a compartir la felicidad de tu Señor!”
Oración sugerida: “Querido Dios, gracias que me has llamado a ser un siervo fiel y testigo para ti. Por favor ayúdame a ser fiel en servicio y efectivo en mi testimonio, y por favor úsame en alguna manera a ayudar a traer a otros a ti para que cuando te conozca cara a cara, no iré con las manos vacías. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Jonás 1:1-2 (NVI).
<:))))><