“Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.”1
Tome un pedazo de arcilla plástica
Y ociosamente la forme un día;
Y mientras mis dedos lo presionaban aun,
Se movió y se dio a mi voluntad.
De nuevo vine cuando pasaron los días,
La forma que le di permanecía,
Y mientras mis dedos lo presionaban aun,
Ya no podía cambiar su forma más.
Tome un pedazo de arcilla viviente,
Y la forme con suavidad día tras día,
Y moldeé con mi poder y arte,
El corazón suave y flexible de un niño.
De nuevo vine cuando los días acabaron;
Era un hombre a quien vi allí,
La imprenta temprana todavía permanecía,
Y nunca más la podría cambiar.
‒The Bible Friend (El Amigo de la Biblia)
Básicamente, no necesariamente creamos los hijos que queremos, pero más bien los hijos que somos nosotros los padres. Así que uno de los regalos más grandes que nosotros como padres le podemos dar a nuestros hijos, después de enseñarles el camino a Jesús, es modelar el tipo de persona que Dios quiere que seamos para que ellos, viéndolo en nosotros, quieran lo mismo para ellos mismos.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a modelar para mis hijos el tipo de persona que tu quieres que sea para que mis hijos te vean en mi y quieran lo mismo para ellos mismos. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
- Proverbios 1:8-9 (NVI).
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