“Y él (Jesús) les dijo, “Cuídense de la avaricia porque la vida del hombre no consiste en a abundancia que tenga a causa de sus posesiones.”1
No todos, pero la mayoría de los libros de motivación que he leído y escuchado por lo regular miden el éxito en términos de riquezas y posesiones materiales. Por ejemplo, los hombres de negocios y mujeres a quienes se les considera exitosos son aquellos que han construido un negocio efectivo y que han obtenido una gran ganancia financiera. La mayoría de estas “exitosas” personas están totalmente comprometidas y han invertido su vida para alcanzar sus metas y tener éxito.
Sin embargo, muchas o por lo menos algunas de persona después de haber alcanzado el pináculo del éxito en términos de las medidas del mundo sobre el mismo se preguntan a si mismos. ¿Es esto todo lo que es la vida? Y piensan, “¿Qué he logrado en mi vida que pueda dejar algo de valor después de que yo me vaya? ¿En que he contribuido para el mejoramiento de la raza humana? En otras palabras, “¿Que he hecho que pudiera tener un significado de forma duradera?”
La realidad es que uno puede alcanzar el éxito y recibir condecoraciones y obtener gran reconocimiento y aún así no haber logrado algo que sea significante en forma duradera. Por lo contrario, si uno ha invertido su vida en cosas con un valor duradero, el o ella es quien ha recibido el éxito verdadero y su vida ha sido verdaderamente significante—con o sin condecoraciones, reconocimientos o ganancia monetaria.
En otras palabras, puedo tener “éxito” pero sin ningún significado, más sin embargo si he logrado hacer algo significativo habré alcanzado el éxito verdadero.
Se sugiere la siguiente oración: Dios mío, por favor ayúdame a que pueda tener un éxito significativo de acuerdo a mis prioridades, la forma en la que invierto mi vida, y las metas que logro alcanzar. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.
1. Lucas 12:15 (NIV).
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