“No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.”1
Un lector de Encuentros Diarios nos escribe, “como cristianos se nos dice que no juzguemos a los demás. Sin embargo, también se nos dice que no echemos nuestras perlas a los cerdos. ¿Eso no implica un juicio? Esto siempre ha sido confuso para mí.”
Alguien que juzga es una persona crítica, negativa, y a menudo enojada e incluso hostil. Jesús decía que si usted proyecta esta clase de actitud hacia los demás, eso es lo que usted recibirá a cambio. Eso es verdad en la mayor parte de la vida, porque lo que proyectamos es lo que recibimos. Así, si proyectamos una actitud crítica, eso es lo que recibiremos en retorno. O si proyectamos una actitud cariñosa, eso es lo que recibiremos a cambio. ¡Lo que sembremos eso es lo que cosecharemos!
También, la biblia dice, que una persona espiritual juzga o valora todas las cosas.2 Así que mientras que no debemos de criticar, necesitamos juzgar o valorar acciones y “todas las cosas” para discernir lo que es bueno y lo que es malo o terrible
Cuando Jesús dijo, “no echen lo sagrado a los perros; ni lance sus perlas a los cerdos,”3 él nos decía que utilizáramos el discernimiento y juzgáramos las acciones de las personas malvadas, pero no que pasáramos juicio sobre las personas. Debemos amar a esta gente, pero al mismo tiempo evitar en forma amorosa el compartir con ellos lo qué sabemos que será rechazado y pisoteado.
Para mí en lo personal, encuentro que el hacer esto me es muy difícil. Aun me falta mucho por crecer en esta área de mi vida; esto es, el amar a las personas cuando odio y desprecio lo que están haciendo.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor dame la sabiduría para saber cómo evaluar (juzgar) las cosas, y ayúdame a separar a las personas de sus acciones destructivas. Ayúdame a odiar al pecado, mas amar a quienes pecan. Y ayúdame a amar las cosas que tú amas y a detestar las que tú detestas—y dame la sabiduría para saber la diferencia. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.”
1. Mateo 7:1-2 (NIV).
2. 1 Corintios 2:15 .
3. Mateo 7: 6 (NIV).
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