El Rey David le oro a Dios, “Hazme saber, Señor, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy.”1
Un lector del Encuentro Diario pregunta, “Como la Biblia parece indicar que nuestros días aquí en la tierra están contados, ¿deberíamos (y podemos) intentar extender nuestros días por medio de una mejor dieta, cirugía, y medicamento? Y si nuestros días están contados, ¿Por qué deberíamos orar por la sanidad de seres queridos, nuestro militar, y otros?”
Hola, Mike… Cuando David le pregunto a Dios que le hiciera saber el número o límite de sus días, yo no creo que estaba dando la implicación que el (o nosotros) tenía x numero de de días para vivir y eso era todo solamente. Como David indico, realmente significa que la vida está pasando rápidamente y que nuestros días en la tierra son limitados, así que necesitamos hacer lo mejor que podamos con la única vida que se nos ha dado.
Además, Dios le dijo a Salomón en un sueño, “Si andas por mis sendas y obedeces mis decretos y mandamientos, como lo hizo tu padre David, te daré una larga vida.”2 Esto indica que si vivimos en armonía con la Palabra de Dios, su voluntad, y sus caminos (que incluye seguir una dieta saludable), bajo circunstancias normales podemos alargar nuestra vida. También el quinto de los Diez Mandamientos dice, “Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios.”3
Por otra parte, no hay ninguna duda que podemos acortar nuestra vida si no vivimos en armonía con los caminos de Dios, por medio de una dieta no saludable, falta de ejercicio, guardar resentimiento, el no perdonar, emociones negativas reprimidas no resueltas, relaciones dañadas por conflicto, demasiado estrés y ansiedad, comportamientos de adicción y/o substancias, y cualquier de un gran número de otros hábitos y maneras de vivir que no son saludables.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a vivir en armonía con tu voluntad y los principios para un vida saludable que se encuentran en tu Palabra, para que mi vida aquí en la tierra sea saludable, larga, y fructífera para la gloria de tu Nombre. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Salmos 39:4 (NVI).
2. 1 Reyes 3:14 (NVI).
3. Éxodo 20:12 (NVI).
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