Hermanos/hermanas del alma

“En todos los tiempos ama el amigo.”1

En su libro, Fuera de la soledad, Henri Nouwen escribió, “cuando nos preguntamos honestamente qué personas significan bastante pata nosotros en nuestras vidas, a menudo encontramos que son aquellas que, en vez de dar consejo, soluciones, o curaciones, han elegido compartir nuestro dolor y tocar nuestras heridas con una mano cariño y tibia. El amigo que puede sentarse en silencio con nosotros en un momento de desesperación o confusión, que puede permanecer con nosotros en la hora de la pena y la pérdida, que puede tolerar el no saber, el no tener los remedios, el no poder sanarnos, y nos enfrenta con la realidad de nuestra incapacidad, ese es un amigo que se preocupa.”

“A estas personas me gusta llamarles hermanos o hermanas del alma.  Éstos son los amigos a quienes podemos confiarles nuestra alma—con verrugas y todo.  De hecho, para llevar una vida sana y llena de cariño cada mujer (casada o soltera) necesita tener a tal hermana del alma. Y cada hombre (solo o casado) necesita a tal hermano del alma.

Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a ser y dame tal amigo.  Gracias por escuchar y responder a mi oración.  En el nombre de Jesucristo, Amén.” 

1. Proverbios 17:17 (NIV).

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