“Fiel es el que les llama [Dios], el cual también los hará.”1
“Cuando el misionario escocés Robert Moffat regresó del África a buscar más ayuda, él fue recibido por la furia de un crudo invierno Británico. Al llegar a la iglesia donde daría un discurso, notó que solo un pequeño grupo se había atrevido a enfrentar el frio para escuchar su petición.
“A pesar de que nadie respondió a su llamado por voluntarios para servir en la misión en África, el reto entusiasmo al joven que había ido a trabajar en el órgano. Decidiendo el seguir los pasos de este misionario, él fue a la escuela, obtuvo su título en medicina, se casó con Mary, la hija de Moffat y pasó el resto de su vida dando el ministerio a las inalcanzables tribus del África. Su nombre: ¡David Livingstone!”2
Cuando y donde sea que hagamos “actos de bondad y obediencia” en el nombre de Jesús, no sabremos hasta que lleguemos al cielo a cuantas personas y de que manera hemos alcanzado y causado un efecto para toda la eternidad.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, no te pido fama o fortuna, pero que cada día por el resto de mi vida me ayudes y me uses para hacer en tu nombre actos de bondad de alguna manera en cada vida que yo toque. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. 1 Tesalonicenses 5:24 (NKJV).
2. Doug Batchelor en Broken Chains (Pacific Press 2004). Citado
en WITandWISDOM por Richard Wimer, www.witandwisdom.org
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