“Demos gracias a Dios, porque él es bueno / Porque para siempre es su misericordia /
Demos gracias a Dios de los dioses / Porque para siempre es su misericordia/ Demos gracias al señor de señores, / Porque para siempre es su misericordia.”1
En el periódico The Chicago Daily Harold Ruoff escribió, “leí sobre un trabajador postal que abrió y leyó el correo que llegó a la oficina de las cartas sin destino en Washington que iban dirigidas a Santa Claus (Papá Noel). En los tres meses antes de Navidad, había millares de letras que pedían algo. En los meses después de Navidad, había solamente una tarjeta dirigida a Santa Claus (Papá Noel) para darle las gracias. Con que prisa pedimos y queremos recibir. ¡Pero qué lentos somos para usar la palabra mágica—¡gracias!”
“No estoy sugiriendo que demos gracias a Santa Claus (Papá Noel), pero una de mis oraciones constantes es la de que Dios me dé un corazón agradecido para cada bendición que él me ha dado tan libremente—y para las innumerables bendición que él nos da y de las cuales incluso no estoy enterado.
Esta una cosa que sé, cuando pienso en mi pasado, si no fuera por la gracia de Dios, yo no sé donde estaría hoy. Sé que no estaría donde estoy con el maravilloso privilegio de poder compartir el mensaje y el evangelio cristianos con tan mucha gente alrededor del mundo vía el correo electrónico y el Internet.
Además, aun cuando vine de una familia muy disfuncional, hay una cosa por la cual estaré eternamente agradecido, y es que mis padres me llevaron a la iglesia y a la escuela dominical en donde oí que el mensaje del evangelio y allí encontró a Jesucristo como mi Señor y Salvador personal.
Así que hoy, mientras que es día de Acción de Gracias en los E.E.U.U., dondequiera que usted y yo estemos, dejemos que sea un día de dar gracias en nuestros corazones especialmente por el gran regalo de amor de Dios al mundo—el regalo de su Hijo, Jesús, quien dio su vida en la cruz de modo que usted y yo pudiéramos tener nuestros pecados perdonados y recibir un perdón completo y libre y el regalo de la vida eterna en el cielo para estar con Dios para siempre.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por tu amor eterno—por amarme sin importar lo que he hecho o lo que no he podido hacer—y que tu misericordia sea para siempre. En aprecio porque moriste por mí ayúdame a siempre vivir para ti. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Salmos 136:1-3 (NKJV).
P.D. ¡Asegúrense de dar gracias a Dios y a los demás todos los días!
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