Construyendo para la eternidad

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”1

Un carpintero anciano estaba listo para retirarse. Le dijo al contratista acerca de sus planes de retirarse del negocio de la construcción y vivir una vida de lujos con su esposa, y disfrutar del resto de su familia. Iba a extrañar los pagos, pero necesitaba retirarse. El dinero les alcanzaría.

Al contratista le dio tristeza saber que se iba tan buen trabajador y le pidió como un favor personal si podía construir sólo una casa más. EL carpintero dijo que sí, pero con el tiempo se dio cuenta de que su corazón ya no estaba en este trabajo. Él recurrió a una mano de obra mal hecha y utilizó materiales de baja calidad. Era una manera desafortunada de terminar su carrera.

Cuando el carpintero terminó el trabajo y fueron a inspeccionar la casa, el contratista le entregó las llaves de la casa al carpintero.

“Esta es tu casa, es mi regalo para ti.”

Que sorpresa tan grande, y que vergüenza. Si sólo hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo habría en forma diferente. Ahora tendría que vivir en la casa que había construido no tan bien.

Y así es con nosotros. Construimos nuestras casas en forma distraída, reaccionando en vez de actuar, dispuesto a poner solo lo suficiente y no lo mejor. En momentos importantes no le damos al trabajo lo mejor de nosotros. Después con asombro vemos al situación que hemos creado y encontramos que ahora estamos viviendo en la casa que hemos construido. De haberlo sabido hubiésemos hecho las cosas en forma diferente.

Imagínense ser como el carpinteros. Piensen en su casa. Cada día ponemos un clavo, ponemos una tabla, o levantamos una pared. Construyan con sabiduría. Esta es la única vida que construirán. Aun si sólo viven por un día más, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad. La placa en la pared dirá, “La vida es un proyecto—hágalo usted mismo.”

¿Quién lo puede decir más claramente? Su vida hoy es el resultado de su actitud y las decisiones del pasado. Su vida mañana será el resultado de su actitud y de las decisiones que tome hoy.2

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a vivir con los valore eternos en mente y a construir una vida que no sólo me dará satisfacciones, pero lo más importante es que te dará gloria a ti Señor. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”  

1. Colosenses 3:23 (NASB).
2. Autor Desconocido.

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