“Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.”1
He leído cómo, “dos compañeros conducían un camión de entregas por el camino cuando llegaron a un túnel. La señal sobre el túnel decía: ‘Advertencia: Altura máxima 10 pies cero pulgadas,’ salieron y midieron la altura de su camión. Desafortunadamente, el camión media un poco más de 12 pies de alto.
“No sabían qué hacer, cuando finalmente uno de ellos mirando en ambas direcciones dijo, `no veo a ningún policía, ¡vamos a intentarlo!’
El resultado fue obvio.
Muchos de nosotros sabemos muy bien que hay ciertas cosas que no deberíamos de haber hecho y ciertos pecados que no deberíamos de haber cometido, pero aun así lo hicimos de todos modos porque pensamos que nadie nos estaba mirando.
No podemos ver los efectos inmediatamente, pero siempre cosechamos lo que sembramos aun cuando sea eventualmente. Además, el actuar de manera incorrecta porque nadie está mirando puede convertirse fácilmente en un hábito.
Como George Dana Boardman dijo sabiamente, “siembre un acto… coseche un hábito; Siembre un hábito… coseche un carácter; Siembre un carácter… coseche un destino. “
La realidad es que nunca podemos ocultarnos de Dios. Él ve todos. Él sabe todos. Y él juzga todos a menos que confesemos nuestros pecados y recibamos su perdón. Pues la palabra de Dios también dice, “Pero si se niegan, estarán pecando contra el Señor. Y pueden estar seguros de que no escaparán de su pecado.”2
Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío, ayúdame por favor a ser siempre honesto conmigo mismo y contigo y a hacer siempre lo correcto y refrenarme de hacer algo malo, no porque alguien esté mirando o no lo esté, pero porque creo en hacer lo que está bien y en vivir en armonía con tu voluntad. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Salmos 139:11-12 (NLT).
2. Números 32:23.
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