“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y cruza este Jordán, tú y todo este pueblo a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel…. Todo lugar que pise la planta de su pie.”1
Cuando Dios le dijo a Josué y a los antiguos israelíes que él les sabía dado la tierra prometida, no se las entregó en charola de plata. Para obtener la promesa de Dios, tuvieron que batallar a cada paso del camino. Aun tuvieron que llegar a conquistarla y a poseerla.
La realidad es, sin embargo, que si Dios no les hubiese dado la tierra prometida, ellos nunca la habrían podido conquistar y poseer.
Dios también tiene un trabajo para usted y para mí. El nos dará oportunidades todos los días para servirle, pero depende de nosotros el tomar ventaja de cada una de éstas antes de que pasen—porque ellas no se detendrán.
Con la ayuda de Dios, “aprovechemos el día” y tomemos ventaja de cada una de estas oportunidades, y reclamemos cada promesa que él nos ha hecho.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a estar listo para aprovechar cada oportunidad que me das para servirte y reclamar cada promesa que me has hecho. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Dios a Josué en la Biblia (Josué 1:2-3).
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