“Y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ‘¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?’”1
Aunque usted no lo haya notado, fue la actriz Kathy Bates quien interpreto el papel vital la heredera Molly Brown en la película Titanic.
A Bates se le llegó a conocer como la “mama” del equipo de producción y se le conocía como la persona que continuamente animaba al equipo y al resto del elenco. En una entrevista reciente Bates habló sobre para explicar su perspectiva.
“Hay una gran historia que recuerdo siempre que pienso de los equipos de producción y los directores. Había un conductor invitado en la sinfonía que era grosero con todos. Todos le odiaban. Finalmente, en el ensayo final, él levantó sus brazos y nada sucedió. Ni un sonido. El estaba asombrado. Él se tranquilizó y movió la batuta de nuevo. No hubo sonido alguno. Finalmente, el violinista principal se levantó y le dijo, ‘Esto es sólo para demostrarle que ningún sonido sale de su batuta.’ “Siempre pienso en esto cuando estoy filmando una película.”2 Todos necesitamos que se nos aprecie. Y cada uno necesita expresar su agradecimiento.
Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío, por favor dame un corazón agradecido y ayúdame a vivir siempre con una actitud de gratitud. Abre mis ojos para que pueda ver no solo tu gran amor por mí pero también las innumerables bendiciones que le das a mi vida a diario. Y ayúdeme a expresar mi aprecio a todas las personas que traes a mi vida… y ayúdeme a practicar esto sobretodo en mi hogar. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.”
1. Lucas 17:16-18 (NIV).
2. Adaptado de la revista USA Today, Mayo de 1998
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