“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”1
¿Un lector de Encuentros Diarios pregunta, “¿Tiene información sobre qué efecto puede tener un aborto que se cometió en la juventud en la vida como adulto? Entiendo que puede tener efectos de gran envergadura. ¿Qué posibilidad hay de sanar?”
Quizás alguien quién ha tenido un aborto podría contestar mejor posible a esta pregunta, así que todo lo que puedo hacer es compartir mis observaciones y lo qué pienso. En un retiro al que asistí había una mujer algo libre quien no era cristiana ni religiosa, ella compartió con el grupo cómo ella había tenido dos abortos e incluso no sabía si amaba a dos niños que ahora tenía. Mientras que ella compartía con nosotros, ella abrió su corazón y lloró. Sus acciones pasadas ciertamente tenían grandes efectos en su vida. Como yo lo entendí, ella, como muchas otras personas que han tenido abortos, sufre por la pena y la culpabilidad por un largo tiempo, a menos que, como con cualquier otro pecado, ellas busquen y encuentren el perdón de Dios. Si no pueden resolver su culpabilidad y su pena, estas tendrán un efecto negativo en sus relaciones actuales.
Sin embargo, para liberarnos de la culpabilidad de los pecados sean cuales sean, es esencial que se los confesemos a Dios y le pidamos su perdón. También es de gran ayuda el confesar nuestros pecados y nuestras faltas a un amigo de confianza, un pastor, un sacerdote o a un consejero. Como Santiago lo escribió en la biblia, “por lo tanto confiese sus pecados los unos a los otros y oren para que sean sanados.”2 Y después necesitamos perdonarnos a nosotros mismos—esto, para muchos, pueden ser la cosa más difícil a hacer, especialmente para los que son perfeccionistas o tengan tendencias perfeccionistas.
¡Es verdad, algunos pecados van a tener efectos duraderos en esta vida y pueden traer siempre pesares, pero necesitamos comprender que no existe un pecado que sea tan grande o tan malo que Dios no lo perdone—esto es aparte del pecado en contra del Espíritu Santo de Dios, el pecado de no aceptar el perdón de Dios! ¡Todos los pecados son una ofensa en contra de Dios pero, porque Dios nos ama tanto es que él nos dio a su hijo, Jesús, para que muriera en la cruz para pagar la pena por todos nuestros pecados—grandes y pequeños! Todo lo que necesitamos hacer es confesar nuestros pecados a Dios, creer que Jesús murió en la cruz en nuestro lugar, invitarlo a entrar en nuestro corazón y nuestra vida como Salvador, pedirle su perdón y agradecérselo.
Nota: Para más ayuda lea por favor el artículo “Perdón, el poder que sana” en https://learning.actsweb.org/sp/perdon1.php y/o “Como saber que es un cristiano real” en https://learning.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php
Se sugiere al siguiente oración: Dios mío, gracias por tu gran amor, y por dar a tu Hijo, Jesús, para que muriera en la cruz por todos mis pecados. Dios te confieso mis pecados (nómbrelos) y te pido perdón. Por favor ayúdame a perdonarme a mí mismo y a todos los que han pecado en contra mía. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.”
Vea el artículo: “Healing from Post-Abortion Syndrome” visitando: www.ncfliving.org/post_abortion.php. Sólo en inglés.
1. 1 Juan 1:9 (NIV).
2. Santiago 5:16 (NIV).
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