“Evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.”1
Un muchacho joven se quejó con su padre de que la mayor parte de los himnos de la iglesia estaban demasiado aburridos para él – de tiempos antiguos, tonadas aburridas y palabras sin sentido. Su padre puso fin a la discusión diciendo, “¿si tú piensa que puedes escribir mejores himnos, entonces porqué no lo haces?” El muchacho se fue a su recamara y escribió su primer himno. El año era 1690. El adolescente era Isaac Watts. “When I Survey the Wondrous Cross” y “Joy to the World” está entre casi 350 himnos escritos por él. ¿Se siente aburrido? ¡Deje que el mundo le recuerde por 300 años!2
Recuerdo el leer sobre una señora que dijo al evangelista Dwight L. Moody, “no me gusta la manera en la que usted predica,” a lo qué el Sr. Moody contestó, “a mí tampoco. ¿Cómo lo hace usted?” Recordé la respuesta de Moody cuando el presidente de una universidad denominacional (seminario) en Australia preguntaba el valor de nuestro trabajo y preguntó, “¿y cómo le dan seguimiento?” Así que yo le pregunté cómo manejaba él el suyo y él contestó, “no lo hago. Yo enseño.” Un hombre de negocios una vez me hizo la misma pregunta así que le dije, “si usted nos da la ayuda financiera necesaria nosotros desarrollaremos el mejor programa de seguimiento.” Él se alejó sin decir una sola palabra.
La crítica constructiva es buena – si es que estamos preparados para hacer algo sobre aquello que estamos criticando – en vez de solo ser negativos y ser parte del problema.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor libérame del tener una actitud crítica negativa siempre buscando los errores y las debilidades en lo que hacen en lo que lo hacen los demás. Sin embargo, cuando vea que algo necesita mejorar en cualquier área, ayúdeme por favor de modo que cualquier crítica que yo haga sea una crítica constructiva – y ayúdame a estar dispuesto a hacer lo que yo pueda para ayudar a arreglar lo que lo necesite. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. 2 Corintios 8:20-21 (NIV).
2. Richard Jones, Parish Bulletin, Good Shepherds Wailuku, Diocese de Hawaii. (c) The Anglican Digest. Citado en la revista Encounter (Australia) Vol. 38, No. 1, 2007.
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