“Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza.”1
Hace algunos años un hombre de unos sesenta años de edad fue dada una oferta de $200,000 por su motel, restaurante, y estación de servicio en la cual el había invertido su vida en construir. El declino a la oferta porque él no quería retirarse.
Dos años después cuando el tenia sesenta y cinco, una carretera nueva fue construida que dejo a un lado su negocio, el cual con el tiempo, quebró. La mayoría de personas de su edad se hubieran dado por vencidos. Este hombre no. El sabía como cocinar pollo así que él fue por todo el país en su coche viejo para vender su receta a otros restaurantes. Fue algo muy difícil. Yo he leído que su receta fue rechazada por 1,000 restaurantes antes de que el encontrara a alguien interesado. Sin embargo, el siguió con su meta y dentro de algunos años el había construido una cadena de restaurantes por todo el país y se esparció en otros países también — una cadena llamada Kentucky Fried Chicken. ¿El nombre del hombre? Colonel Sanders.
Yo no sé si el propósito de Colonel Sanders era de Dios o no, pero el tener un propósito para la vida que es de Dios, como tenían los Israelitas, no hará que la vida sea fácil, pero hará que la vida valga la pena y le dará algo por lo cual vivir que es más grande que usted mismo.
Y si es un propósito dado por Dios, con la ayuda de Dios, es posible lograrlo si tenemos la fortaleza de Caleb y el deseo de ganar como Colonel Sanders. También hará que nuestras vidas valgan la pena vivir.
Oración sugerida: “Querido Dios, ayúdame a descubrir el propósito que tú tienes para mi vida y, con tu ayuda, hacer todo en mi poder para ver tu propósito cumplido en y a través de mi. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
- 1 Corintios 4:2 (NVI).
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