Recuerden y perseveren

“Pero ustedes, queridos hermanos, recuerden el mensaje anunciado anteriormente por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos les decían: ‘En los últimos tiempos habrá burladores que vivirán según sus propias pasiones impías.’ Pero ustedes, en cambio, queridos hermanos, manténganse en el amor de Dios, edificándose sobre la base de su santísima fe y orando en el Espíritu Santo, mientras esperan que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna.”1

Un hombre que voló su propio avión, o por lo menos así lo cuenta la historia, estaba cansado del largo viaje en automóvil desde el aeropuerto a su casa de campo que estaba situado a orillas de un lago hermoso. Por lo que él equipó su avión con pontones, para poder aterrizar en el lago en frente de su casa. Sin embargo, en su primer viaje con el avión recién equipado, se dirigió hacia el aeropuerto como lo había hecho siempre. Al prepararse para aterrizar su esposa aterrorizada gritó,  “¿Qué es lo que estás haciendo? No puedes aterrizar en la pista. . . ¡no tiene llantas! “

“Afortunadamente, fue capaz de girar el aeroplano y dirigirse al lago. Después de aterrizar sin problemas, él respiro un gran suspiro de alivio y dirigiéndose a su esposa le dijo, “Esa ha sido la cosa más absurda que he hecho.” A continuación, abrió la puerta, bajó del avión — y cayó directamente en el lago!”2

Yo dudo mucho de la validez de esta historia pero ilustra cuan fácilmente y tontamente olvidamos.

Que rápido los antiguos israelíes olvidaron cómo Dios milagrosamente les había liberado de la esclavitud en Egipto, cómo él separaron el mar Rojo para que ellos lo cruzaran de forma segura, y cómo el ejército egipcio que les perseguía se ahogó. . . y tan pronto como las cosas se pusieron difíciles en el camino a la tierra prometida, ellos renegaron, dudaron de Dios, y criticaron y culparon a Moisés.

Y con qué rapidez muchos de los que viven en los Estados Unidos olvidan: olvidar la base de nuestras increíbles bendiciones de ser libres, la libertad y las oportunidades; cómo fue que nuestra nación fue fundada en principios bíblicos; cómo las leyes occidental se basan en la ética del Judeocristianismo y los diez mandamientos; y el lema “En Dios confiamos” está grabado en nuestro dinero.

 Además, cuando llegamos a estar demasiado cómodos, olvidamos fácilmente que el precio de la libertad es la vigilancia eterna. Incluso criticamos y culpamos a  los líderes buenos cuando las cosas no van en la forma en la que queremos. Y a nuestro propio riesgo estamos intentando sacar la Biblia, los diez mandamientos y todo lo que se asemeje a Dios y al cristianismo. Y la rapidez con la cual olvidamos “dichosa es la nación cuyo Dios es el Señor.”3

Y que rápidamente olvido las bendiciones de Dios cuando las cosas van mal en mi vida — y aun cuando van bien.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, en las palabras del escritor Robert Robinson: ¡O con tu gracia estoy en deuda diariamente! Deja que tu bondad, como una cinta, enlace mi corazón errante a ti: propenso a errar, señor, lo siento, propenso a abandonar al Dios al que amo; Aquí está mi corazón, O tómalo y séllalo; séllalo para tus cortes en el cielo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”    

1. Judas 1:17-18; 20-21 (NVI).
2. De Ilustraciones ilimitadas. Citado en la revista Encuentros (Edición Australiana). www.actsweb.org/au
3. Salmos 33:12.

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