Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”1
He leído cómo cuando los libros de cierto doctor escocés fueron examinados después de su muerte, se encontró que un número de cuentas habían sido cruzadas a través con una nota: “Perdonados – demasiado pobres para pagar.” Pero la esposa del médico decidió tiempo después que estas cuentas debían de ser pagadas por completo y ella procedió a demandar por el dinero. Cuando el caso llegó a la corte, El juez le hizo solo una pregunta. ¿Es esta la letra de su marido? Cuando ella contestó que sí lo era, él respondió: “No hay una corte en la tierra que pueda obtener pago por una deuda una vez que la palabra perdonada se ha escrito en ella.”
Uno de los problemas más comunes para muchos – si no todos - de nosotros es que encontramos muy difícil el poder perdonar a alguien que sentimos nos ha lastimado profundamente.
La buena noticia es que cuando confesamos nuestros pecados a Dios y pedimos su perdón, él nos perdona total y absolutamente. Él hace esto no porque él ignore la pena justa por nuestros pecados, pero porque en su amor infinito nos dio a su Hijo, Jesús, para pagar la pena por nosotros a través de su muerte en la cruz. Porque Jesús pagó la pena por nosotros, Dios ahora puede escribir sobre nuestra deuda, “Perdonados – demasiado pobres para pagar.” ¡Y él borra para siempre nuestra deuda!
Si hemos confesado nuestros pecados a Dios y hemos pedido su perdón, necesitamos aceptar su perdón con fe – sin importar cómo nos sentimos. Sin embargo, si aún no nos sentimos perdonados, necesitamos ocuparnos del problema de la culpabilidad y/o de la vergüenza falsa. He tratado este problema antes pero lo haré de nuevo en el siguiente Encuentro Diario. Mientras tanto asegúrense de agradecerle a Dios regularmente por su perdón sin importar el pecado. Y porque Dios perdona todos nuestros pecados y los agravios que hemos cometido, necesitamos perdonar a todos los que nos han agraviado. Como lo hemos dicho antes, el “no poder perdonar es como beber veneno y esperar a que la otra persona muera.”
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, como te puedo agradecer lo suficiente por todo lo que has hecho por mí al dar a tu Hijo Jesús para que él pagara la pena por todos mis pecados. Al confesarte mis pecados te agradezco por el regalo del perdón y la vida eterna. Por favor ayúdame a personar a los demás como tú lo has sido conmigo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De corazón, en el nombre de Jesús, amen.”
Nota: Si nunca ha recibido el perdón de Dios, lea el articulo “Como saber que es Cristiano autentico, sin tener que ser religioso” en: https://learning.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php
1. 1 Juan 1:9 (NIV).
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