“Fíate de Dios con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócele en todos tus caminos y el enderezara tus veredas.”1
Tal vez no sepa cómo escribirlo, pero sé que si puedo orar, diciendo, ¡Dios, dame dame, dame!
De repente me llegó la realización de que muchas de mis oraciones son acerca de mí; esto es pidiéndole a Dios que me dé, dame esto, dame lo otro, etc, etc.
Me recordó de lo que John Powell había escrito en uno de sus libros: Algunas personas tratan a Dios como si este fuese una aspirina gigante; tome a Dios tres veces al día y no sentirán dolor alguno.”
Alguien mas sugirió que tratamos a Dios como que si fuera una maquina que dispensa golosinas. Pon tu dinero (oración) en la ranura, oprime el botón del producto que deseas y allí está, ¡listo y sale!
Otros tratan a Dios como que si fuese un tipo de Padre de la navidad—Dios a quien le podemos pedir continuamente y recibir regalos personales… todo lo que deseamos…todo el año.
Otros tratan de engañar a Dios como que si él fuera un codependiente. Esto es, que él lo haga todo lo que nosotros no deseamos hacer. La verdad es que si Dios se pusiera a hacerlo lo que nosotros podemos y debemos de hacer por nosotros mismos, nosotros seriamos demasiado dependientes e inmaduros— y no aprenderíamos sobre responsabilidad personal.
Dios hará por nosotros todo lo que no podamos hacer por nosotros mismos. De hecho él doblará los cielos para que toquen la tierra y lo hará por nosotros—que fue lo que hizo cuando envió a Jesús, su hijo a morir por nosotros y así pagar la pena por nuestros pecados. Pero Dios no hará por nosotros lo que podemos y necesitamos hacer por nosotros mismos. El ha prometido darnos sabiduría, guía y dirección—pero no para nuestra indulgencia.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, hoy vengo a ti para escuchar. ¿Qué puedo hacer por ti hoy? ¿Cómo puedo ser parte de tus planes y de lo que estás haciendo por el mundo hoy? Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
P.D. Porque no llenar el espacio en blanco con lo que usted piensa que Dios le pediría que hiciera por él el día de hoy: __________________________.
1. Proverbios 3:5-6 (NIV).
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