“Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”1
Hace muchos años cuando era un joven leí el siguiente poema de John Oxenham:
El amor siempre da, sobrevive al perdón
Y siempre esta con manos abiertas
Y mientras vive, da.
Esta es la prerrogativa del amor –
el dar, y dar, y dar.
Como lo escribió el Apóstol San Pablo en tal vez la más grande pieza literaria que se ha escrito sobre el amor: Si yo hablara lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, vengo a ser como bronce que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y si entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese tanta fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor yo nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.”2
El amor es mucho más que una emoción o aun un sentimiento. Es un compromiso de una persona imperfecta a otra. Es una decisión. Es un producto del crecimiento y de la madurez, Es un regalo de Dios. También es algo que hay que aprender. Nosotros lo aprendemos de las personas cariñosas que nos conocen totalmente—con verrugas y todo—y aun así nos aman. Y lo aprendemos de otros que nos lo han modelado, el ejemplo supremo es el Señor Jesús.
Y recuerden, siempre necesitamos dar cariño—aun cuando no nos sintamos cariñosos.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, en las palabras de John Powell, ‘Por favor no me dejes morir sin haber vivido y amado completamente,’ Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
Nota: Para que este seguro de ser en realidad un cristiano asegúrese de leer el artículo en: https://learning.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.htm
1. El apóstol San Pablo (1 Corintios 13:13, TLB).
2. 1 Corintios13:1-3 (NIV).
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