“De los judíos, cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez, apedreado; tres veces he padecido naufragio. He estado en peligro de ladrones, peligro de los de mi nación, peligro de los gentiles … y en peligro entre falsos hermanos.”1
La critica es parte de la acción al frente de un grupo. Cuando una persona desea invertir su vida en una buena causa y hace un buen trabajo, especialmente si él o ella no sigue las reglas de un grupo, no está actuando de una forma “políticamente correcta”, o nada contra una corriente de pensamientos, él o ella se convertirá inevitablemente en el punto de criticismo para aquellos que se sienten amenazados o que de alguna manera están celosos. La vida del Apóstol San Pedro es un gran ejemplo.
El punto es, la critica es el precio a pagar por el liderazgo. Si no deseamos ser criticados, todo lo que necesitamos hacer es permanecer parte del grupo, sin causar olas, ser políticamente correcto, o permanecer en casa. Pero este tipo de seguridad no es el camino hacia el éxito verdadero. Como lo escribió un poeta:
Preferiría caer mil veces
Tratando de alcanzar una meta,
Que sentado en la multitud
En mi vestidura a prueba de agua,
Un alma marchita y satisfecha
Preferiría estar haciendo y retando
A mis días repletos de errores,
Que estar mirando, esperando y muriendo
Satisfecho de mi forma de ser perfecta,
Preferiría imaginar y equivocarme,
Tropezándome ciegamente en el camino,
A que por mi propia seguridad
Pudiese cometer un error
Asegurarme, cuidarme, morirme.
– Autor Desconocido
Se sugiere la siguiente oración: “Dios Mío, por favor dame la pasión para vivir y servirte, la seguridad de saber cuando tome una decisión correcta que esté en armonía con tu palabra, y el valor para no echarme para atrás porque los ataques de aquellos que se oponen a la verdad y tu trabajo. Gracias por escucharme y responder a mi oración. De todo corazón en nombre de Jesús, amen.”
1. 2 Corintios 11:24-26 (NIV).
<:))))<><