Teología del Martillo

“Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.”1

La gente que provee soluciones simples a los problemas complicados de la vida puede dejar un rastro de personas lastimadas en su camino. Escuche a un tal “curandero” decirle a una mujer quien acababa de experimentar un derrame cerebral que la razón por la cual no fue sanada después de haber orado por ella fue porque ella (no él) no tuvo suficiente fe. Digo, ¿qué tan cruel pudo ser?

Asistí a una plática sobre la sanidad juntamente con otras 300 personas, las cuales estaban en alguna forma de ministerio.  En un punto durante la plática el orador le pidió a todos aquellos que no se estaban sintiendo bien que se pusieran de pie. Unas 50 personas se pusieron de pie—incluyéndome a mí. El orador mando al demonio de la enfermedad que “saliera” de nosotros. Entonces le dijo a todos aquellos que estaban de pie que se sentaran si habían sido sanados. Todos menos nueve o diez de nosotros se sentaron. Fue uno por uno “expulsando” el demonio de enfermedad y le decía al individuo que se sentara si había sido sanado. Uno por uno se sentó. ¡Luego llego mi turno! Entonces “expulso” el demonio de la enfermedad fuera de mi. Nada paso. La presión de conformarme y mentir era increíble. Pero rehusé hacerlo. Entonces le dije al orador que todavía me sentía mal y que pensaba que mi estomago estaba molesto por unos medicamentos nuevos que estaba tomando, y me senté. Entonces siguió con la siguiente persona. Durante el siguiente receso, uno de los asistentes me dio las gracias por no conformarme bajo la presión.

He escuchado a otro orador muy conocido enseñar que la respuesta a problemas personales era ser llenado del Espíritu Santo, y otro que la respuesta a la soledad era aceptar a Jesús como tu Salvador. Estos pueden ser las respuestas en algunas situaciones, pero ciertamente no para todas. Algunos de nuestros problemas son físicos en naturaleza, incluyendo problemas biológicos  tal como un desequilibrio químico en el cerebro; problemas numerosos son emocionales en naturaleza y causadas por emociones negativas no resueltas y/o por relaciones dañadas; y otros por múltiples causas espirituales diferentes. Problemas pueden ser causados por una combinación de estas tres áreas. 

Las causas de nuestros problemas pueden ser complicadas y múltiples y decirle a una persona que sufre de apendicitis que tiene un demonio o no tiene suficiente fe para ser sanado es ignorante, insensible, cruel, y posiblemente puede poner esa vida en peligro – y ciertamente no es Cristiano o como Cristo.

Como dijo el psicólogo Abraham Maslow, “Si la única herramienta que tienes es un martillo, tienes la tendencia de ver cada problema como un clavo.” Déjeme sugerir que se mantenga lejos de la teología del martillo—no es de la verdad ni tampoco de Dios.

Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a ser sensible a las necesidades de otros y nunca dar soluciones simples a los problemas complicados de la vida. Ayúdame a entender la naturaleza del sufrimiento humano y siempre buscar la verdad en cuanto a las causas verdaderas de mis propios problemas y los de otros, y poder orar como corresponde. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Santiago 4:2-3 (NTV).

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