“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, dignatario de los judíos. Éste vino a Jesús de noche y le dijo: ‘Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.’”1
En los días de Cristo, Nicodemo, un líder religioso de los Judíos muy conocido, y sin duda un hombre sobresaliente de un carácter noble y un estilo de vivir de altos valores, vino a Jesús una noche queriendo descubrir quien exactamente era este Jesús que hacia milagros. Sabiendo lo que realmente estaba en la mente de Nicodemo, Jesús ignoro su declaración y fue directamente al corazón de la necesidad personal de Nicodemo, y le dijo, “De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.”2
Entendiblemente, Nicodemo no entendía lo que estaba diciendo Jesús; pero para subrayar el punto que estaba haciendo, Jesús dijo, “No te maravilles de que te dije: ‘Os es necesario nacer de nuevo.’”3 Para reiterar la importancia de lo que Jesús estaba buscando comunicarle a Nicodemo, él dijo, “De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.”4
Jesús le estaba diciendo a Nicodemo que a menos que una persona nazca de nuevo, no podrá ni ver el Reino de los Cielos, mucho menos entrar en el. Esa verdad aplica a cada uno de nosotros.
Así que, ¿que significa nacer de nuevo—ser nacido del Espíritu de Dios? Obviamente, para entrar a la tierra tuvimos que nacer físicamente, entonces para ser nacido de nuevo significa que si queremos entrar al Cielo después de esta vida, necesitamos nacer espiritualmente. Por un lado, nuestros cuerpos físicos nunca podrían sobrevivir fuera de la atmósfera de la tierra, así que obviamente no podría sobrevivir en el Cielo. Además, el hecho de que todos somos pecadores, Dios nunca permitiría que el pecado o los pecadores entraran en su Cielo para contaminarlo. Además, porque Dios es un Dios de santidad infinita, ningún pecador pudiera sobrevivir en la presencia de Dios – como una polilla en el fuego, seriamos consumidos.
Pero porque Dios también es un Dios de amor infinito, El mando a su Hijo, Jesús, a morir en nuestro lugar para pagar la pena justa por todos nuestros pecados. Somos nacidos espiritualmente cuando nosotros, como un acto de fe, creemos que Jesús es el Hijo de Dios, y que el murió en la cruz en nuestro lugar para pagar la pena de nuestros pecados, y en nuestros corazones aceptamos y con nuestros labios confesamos Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Cuando hacemos esto, somos nacidos de nuevo – espiritualmente, y haciendo esto recibimos el perdón de Dios y somos hechos aptos para entrar al Cielo de Dios. Esto significa que después que muramos, en la resurrección, seremos dados un cuerpo nuevo, tal como el cuerpo que tenia Jesús después de su resurrección. Sabemos esto porque Jesús dijo que cuando lo veamos, seremos como el.5
Cuando se trata de entrar al Cielo de Dios, no hay excusas. ¡Es un imperativo! Como Jesús le dijo a Nicodemo, “Es un deber nacer de nuevo.”6 La misma verdad aplica a nosotros. Nosotros también debemos nacer de nuevo para ver y entrar al Reino de Dios en el Cielo.
Si no estas absolutamente seguro que has nacido de nuevo (espiritualmente), lo puedes estar hoy por medio de orar la siguiente oración genuinamente: “Querido Dios, yo creo que Jesucristo es tu Hijo—el Hijo de Dios, y que el murió en la cruz para pagar la pena por todos mis pecados. Yo confieso que soy un pecador; por favor ten misericordia de mi y perdóname por todos mis pecados. Y Señor Jesucristo, te invito a entrar en mi corazón y en mi vida como mi Señor y mi Salvador. Te doy gracias por llevar el castigo de todos mis pecados muriendo en mi lugar en esa cruel cruz Romana. Y te doy gracias, Dios, por dar a tu hijo, Jesús, para morir por mi; por tu regalo de perdón, por el regalo de re-nacimiento espiritual, y el regalo de vida eterna para que yo pueda vivir contigo en el Cielo para siempre. Gracias por la certeza que ahora soy nacido de nuevo según tus instrucciones. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
Nota: Si oraste esta oración y lo hiciste genuinamente, por favor déjenos saber llenando esta forma breve en la pagina de internet: www.actsweb.org/sp/decision_sp.php y te daremos ayuda adicional sin costo. Asegúrate de hacer esto hoy. O si necesitas mas ayuda, asegúrate de leer el artículo, “Como Estar Seguro Que Eres Un Cristiano Verdadero—sin tener que ser religioso” en: www.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php.
1. Juan 3:1-2 (RVR 1995).
2. Juan 3:3 (RVR 1995).
3. Juan 3:7 (RVR 1995).
4. Juan 3:5 (RVR 1995).
5. 1 Juan 3:2 (RVR 1995).
6. Juan 3:3 (RVR 1995).
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