Sigue tus sueños

“Y Jesús dijo, Conforme a vuestra fe os sea hecho.”1

Walt Disney: sin duda un creador y cumplidor de sueños, dijo, “De alguna manera no puedo creer que haya alturas que no puedan ser escaladas por un hombre que conoce los secretos para hacer los sueños realidad. Este secreto especial — curiosidad, confianza, valor, constancia y el mayor de todos es la confianza. Cuando se cree en algo, crean en ello hasta el final, implícitamente y sin cuestionarlo.”

Viviendo en el sur de California aún me gusta ir a Disneyland y hoy lo aprecio más que nunca, sabiendo que Disney fue a la quiebra en seis ocasiones (creo que así fue) y tuvo una crisis nerviosa antes de llegar al éxito. Walt lo logro porque era un hombre con un sueño de lo que podría ser y la determinación para hacer que ocurriera.

¿Como decía George Bernard Shaw, “hay aquellos que mirar las cosas de la manera que son y preguntar por qué? Sueño con las cosas que nunca fueron y me pregunto ¿por qué no?”

Y como lo dijo Edward Everett Hale, “soy sólo uno, pero soy uno. No lo puedo hacer todo, pero puedo hacer algo. Y no dejaré que lo que no puedo hacer interfiera con lo que puedo hacer.”

Para los cristianos, tal vez ninguno de nosotros sea “llamado” a ser un Walt Disney, un Robert Kennedy o un Martin Luther King, pero Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros necesita descubrir cuál es ese propósito, y convertirlo en un sueño y, con la ayuda de Dios, trabajar para hacerlo realidad. Al hacerlo nosotros, también tendremos un impacto en por lo menos otra vida y para muchos de nosotros, un impacto en muchas vidas. Y después al llegar al final del camino de la vida, escucharemos palabras de bienvenida de Dios: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”2

Cuando nuestro sueño no es dado por Dios, no tenemos que soñar con el sueño imposible. Porque con Dios, todas las cosas son posibles. No quiere decir que cumplir el sueño será fácil. Con toda probabilidad será un gran reto en nuestras vidas. Pero pensemos en los antiguos israelitas a quien Dios dio la tierra prometida. Dios no se als dio en una charola/bandeja de plata. Sólo cuando plantaron sus pies en ella se convertido en suya, y tuvieron que luchar cada pulgada del camino. Sin embargo, si Dios no se las hubiese dado, habría sido un sueño imposible y aún hoy les sería imposible sobrevivir sin la protección de Dios. Vamos, cada uno a tomar el sueño que Dios tiene para nosotros.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor revélame tu propósito para mi vida. Ayúdame a hacerlo un sueño, que con tu ayuda, nunca dejare de seguir hasta que mi trabajo en este mundo esté terminado y este delante a ti en el grandioso día cuando este cara a cara frente a ti. Permite que pueda vivir y trabajar para poder escuchar tus palabras de bienvenida, ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’ Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Mateo 9:29 (NKJV).
2. Mateo 25:21 (NKJV).

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