“Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.”1
Cuando se puede soñar más allá de hoy
y superar los temores y dudas;
Cuando se puede conquistar cada juicio
que llega a aquellos que se atreven
a subir a lo más alto;
Cuando se puede volver a levantar cada
vez que se ha caído…o nos han tumbado;
Cuando se puede caminar a través del
fuego de la crítica y no tomar en cuenta
las sonrisas cínicas de hombres celosos;
Cuando se puede ver que la fuerza mayor
radica en nuestra fe y gentileza…
el mayor valor es admitir
nuestras fallas y con la ayuda de Dios
esforzarnos para superarlas;
cuando se puede aceptar la responsabilidad
de resolver todo el dolor y romper
las cadenas de generaciones anteriores;
cuando, sabemos lo que es el amor de un padre
y se siente con todo el corazón;
cuando se pueden amar a sí mismo, a otros,
y a Dios más que a la ganancia terrenal
o la fama y el reconocimiento, tu podrás,
hijo mío, ser un hombre –
y, de hecho, un gran hombre.2
Se sugiere la siguiente oración, “Dios mío, por favor permite que viva para que mi vida sea un modelo del tipo de padre y hombre que tú quieres que sea para que mis hijos, viendo en mi el amor por ti, también lo deseen para ellos. Y por favor perdóname por las veces que he fallado. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Colosenses 3:20-21 (NLT).
2. “Ser un hombre.” © Derechos de autor 2001 de Dick Innes.
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