¿Dar o no el diezmo?

“¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello.”1

Algunos cristianos dicen que el pago del diezmo no es un requisito para los cristianos porque el diezmo (10% del ingreso) era parte de las Leyes del Antiguo Testamento. Por otra parte, muchos cristianos creen que el diezmo y las ofrendas aun son importantes porque este es el plan de Dios para financiar su trabajo en la tierra. Sin embargo, el diezmo no debe de ser un requerimiento legalista pero una ofrenda voluntaria a Dios en apreciación a todo lo que él ha hecho por nosotros. . . especialmente por darnos a su hijo Jesús, para morir en la cruz por nosotros y así pagar la pena por todos nuestros pecados y por lo tanto justificar el que Dios nos perdone totalmente y nos dé el regalo de la vida eterna —¿cómo no querer dar nuestro diezmo y ofrendas al Señor?

Aun más, en las escrituras del día de hoy Jesús confirma que el diezmo no debe de ser olvidado. ¿Si decimos que el diezmo ya no es válido, también estaríamos diciendo que los Diez Mandamientos no son válidos porque nos fueron dados en el tiempo del antiguo testamento? Claro que no.

Claramente la siguiente Escritura, que aplicó a los antiguos israelíes, es aun más relevante para los cristianos por quienes Cristo murió: “¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: ‘¿En qué te robamos?’ En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes—la nación entera—están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. ‘Pruébenme en esto’—dice el Señor Todopoderoso—,y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.’”2

Billy Graham en su sermón, “compañeros con Dios,” dice, “uno de los grandes pecados en América en la actualidad es el hecho de que estamos robando a Dios en aquello que por derecho le pertenece.  Cuando no damos el diezmo, es como el evitar una deuda justa. En realidad no estamos dando cuando damos el 10 por ciento, porque ya le pertenece.3  Esta es una deuda que debemos. ¡No es sino hasta que empezamos a dar el diezmo que empezamos a hacerle una ofrenda al señor!”4

Alguien mas dijo, “Es increíble como una donación de $20 para el trabajo de Dios nos parece algo muy grande, pero no es nada cuando se trata de diversión.”

El diezmo y las ofrendas siempre han sido la manera de apoyar el trabajo de Dios en la Tierra y el hecho es que si cada cristiano diera el diezmo, habría los fondos suficientes para hacer todo el trabajo de Dios en la Tierra: se alimentaria a los hambrientos, se le ayudaría a los vagabundos y se les daría trabajo, los enfermos recibirían mejor tratamiento, etc., etc., y habría más misiones por todo el mundo y cada persona en el mundo recibiría el evangelio y la oportunidad de recibir a Jesucristo como a su señor y salvador. 

Aún mas, cuando damos nuestros diezmos y ofrendas al Señor, estamos siendo una parte activa en el plan de Dios y en lo que él está haciendo en el mundo en la actualidad. Por lo que he leído, menos de un 10% de los cristianos dan el diezmo. Es como una bofetada al rostro de Dios. ¿Podría ser esta una de las razones por las cuales América está perdiendo más y más las bendiciones de Dios?  ¿Le estamos robando a Dios? Sí, lo estamos haciendo.  Así que. . . ¿somos compañeros de Dios o estamos entre aquellos que le roban?

NOTA: Al dar el diezmo y las ofrendas, necesitamos asegurarnos de que estamos dando en forma responsable a lo que es el verdadero trabajo de Dios y no solamente a un programa religioso o a una iglesia irreverente que pueda en apariencia estar haciendo el trabajo de Dios pero le falta la substancia real.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, en apreciación a todo lo que has hecho por mí, por favor despierta en mi la necesidad de ser generoso al darte (incluyendo el darte por lo menos el diezmo de mi tiempo y mis dones así como el de mi ingreso) así como tú has sido generoso conmigo. Y por favor dame la sabiduría para discernir lo que es realmente una parte de lo que tú estás haciendo en el mundo hoy y lo que realmente tú trabajo en la tierra. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. Mateo 23:23 (NVI).
2. Malaquías 3:8-10 (NVI).
3. Vea Levíticos 27:30.
4. Paul Lee Tan, Enciclopedia de 7700 Ilustraciones, pagina 473.

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