Continuando con el diezmo

“Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.”1

Como ustedes se podrán imaginar, cuando he escrito acerca del diezmo, recibo una cantidad inusual de respuestas por parte de los lectores de Encuentros Diarios. La mayoría son favorables. Algunos piden más información. Pero también existen aquellos que se oponen a lo digo.

Ha riesgo de ser criticado de nuevo, permítanme compartir la respuesta de una lectora.

Jennifer (no su nombre real) escribió: En respuesta a un Encuentro Diario sobre el diezmo, hace un año yo estaba bastante endeudada. El día que mi esposo se fue yo me encontré con una deuda de $25,000.00 en tarjetas de crédito las cuales no sabía que existían. Durante el transcurso de nuestra separación, se decidió que yo era responsable por $10,000.00 de esta deuda porque era una deuda comunitaria a pesar de que yo no había hecho ningún cargo. No sabía cómo iba a poder pagar y mantener a mis dos hijos al mismo tiempo.

“! Así que ore. . . y ore. . . y ore. . . !

“Y hoy, a poco más de un año, estoy libre de deudas y con un modesto ahorro. Me gustaría decirle como lo hice, pero la verdad es que yo no lo hice. Una vez que lo puse en las manos de Dios, el dinero empezó a llegar. . . el dinero llego de lugares que se esperaba, pero también de lugares inesperados.

“Durante el tiempo cuando he dado el diezmo, la vida ha sido buena y siempre parece haber suficiente. Cuando no le he dado a Dios lo correcto o no le he dado, he tenido dificultades con el dinero, o no he tenido lo suficiente. He aprendido mi lección. Dios nos ama y nos cuida aun cuando nosotros, como humanos, no podemos comprender como puede ser posible. Pero lo es.”

Hablando en forma personal, hace unos años yo, también, tuve unos serios problemas y pedí prestado bastante para poder sobrevivir y mantener nuestro ministerio vivo. . . Continúe dando el diezmo de alguna manera y Dios me proveyó con un segundo trabajo y pude pagar mis deudas. Aun estoy trabajando mi segundo trabajo y algunas veces no es fácil, pero he pagado todas mis deudas.

Ustedes necesitan decidir lo que es correcto para ustedes. Sin embargo, yo sé esto: No podemos ganarle a Dios.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a apreciar las innumerables bendiciones que me das todos los días, unas de las cuales es tu regalo de perdón y de la vida eterna. Dame un corazón agradecido y un espíritu generoso para tu trabajo y el mejoramiento de los demás. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. 2 Corintios 9:6-7 (NVI).

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