“En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor.”1
Estoy seguro que has escuchado de o leído sobre el libro escrito por el autor Thomas Harris, Yo estoy bien—Tu estas bien, que fue publicado unos años atrás. Un bromista lo adapto para que dijera, “Yo no estoy bien—y tu no estas bien—pero todo esta bien.” Leí una sugerencia hasta mas chistosa hace poco donde un autor dijo que le gustaría escribir un libro y titularlo, Yo soy un Tonto—Tu eres un Tonto (aunque el usó una palabra mucho mas fuerte que tonto).
Esto no tenia la intención de hacer sentir mal a la gente, pero para darnos cuenta que tan libre nos sentimos al admitir lo que somos, porque hasta entonces somos libres para cambiar.
La realidad es que todos en un momento u otro nos sentimos inseguros y no estamos bien. Y no tiene nada de malo sentirnos así. Ya que lo admitimos, entonces no tenemos que dejar de vivir o pretender que no nos sentimos así. Eso se llama ser autentico.
Empieza con honestidad valiente y admitir quienes somos y lo que somos. En una ocasión en un grupo de apoyo que yo estaba guiando, después de un comentario que yo hice, una mujer replico, “Innes, tu eres una t con un onto.” Así que respondí, “Tienes razón. A veces soy un tonto.” Eso es un hecho. Si yo me pongo a la defensiva y lo niego, nunca voy a progresar, pero si yo admito esto y todas mis otras fallas, que por cierto son vitales para aceptación personal, entonces soy libre para crecer y mejorar.
Cuando somos realmente honestos con nosotros mismos y aprendemos a amar y aceptarnos como somos, fallas y todo—la manera en que Dios nos ama y nos acepta—adquirimos un amor personal y una aceptación personal mucho más saludable. Reconociendo también, que mientras Dios nos ama y nos aprecia tal y como somos, El nos ama demasiado como para dejarnos en donde mismo. Su meta es que no solamente nos hagamos seguidores de Jesús pero que también vayamos creciendo para ser maduros y completos en cada área de la vida.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a verme a mi mismo como tu me vez—fallas y todo—y aprender a amarme y a aceptarme como tu me amas y me aceptas para que sea libre para crecer y ser mas y mas como Cristo en cada área de mi vida. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Efesios 4:15-16 (NTV).
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