“Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: ¡Ya está hecho!”1
He leído cómo, “al final del siglo XIX, dos escritores franceses fueron a visitar al famoso científico francés, Pierre Berthelot. Berthelot fue una especie de profeta científico. El predijo acerca de algunas de las armas de destrucción masiva que aparecerían en el próximo siglo. Dijo a los escritores, ‘Solo hemos empezado a nombrar el alfabeto de destrucción.’ El silencio se sintió sobre la reunión. A continuación, el mayor de los dos escritores tranquilamente dijo, creo que antes de que llegue ese momento, Dios vendrá como un gran guardián con sus llaves colgando de su cintura y diciendo, caballeros, se ha acabado el tiempo.’”2
Armagedón, entre otras cosas, es una parte de cierre de Dios en la historia de la humanidad. Se han escrito libros y se han producido películas acerca de Armagedón, que lo muestra como la batalla de batallas del fin del mundo. Se le representa como a una guerra asoladora al final de esta era cuando, en algún momento, Dios entrara en la historia del hombre para sofocar toda la maldad para siempre, y a detener la humanidad antes de que nos destruyamos a nosotros mismos totalmente.
Yo no pretendo ser un estudiante de las profecías bíblicas, especialmente las relacionadas con los detalles específicos del fin del mundo. Para mí, lo importante es que estemos listos porque ese momento también estará marcado por la venida de Jesucristo nuevamente para todos aquellos que lo han aceptado como a su Salvador — y a quienes se les han perdonado sus pecados — para llevarlos a estar con él para siempre en el cielo. Lo que yo entiendo, sin embargo, es que el retorno de Cristo por su pueblo precederá a la batalla del Apocalipsis.
Que día tan glorioso será el retorno de Cristo para todos los cristianos verdaderos — no para aquellos que sólo lo son de nombre, pero para aquellos que son verdaderamente seguidores de Cristo. Y que día tan trágico será para aquellos que nunca han aceptado el perdón de Dios. También, al final del mundo, de acuerdo a Jesucristo, Dios dirá, “‘Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”3 Lo que sea, y este donde este el infierno, es aterrorizante pensar en estar perdidos allí sin esperanza para toda la eternidad, eternamente separados de Dios, el autor de todo el amor y la vida.
La buena noticia es que no hay necesidad de que perdamos el perdón de Dios y el hogar en el cielo con él para siempre — en donde Dios mismo secara toda lagrima… y no habrá más enfermedades, tristezas, penas o muerte. El regalo del perdón de Dios y la vida eterna son nuestros con solo pedirlo.
Tan seguro como que las profecías en el antiguo testamento sobre la primera venida de Cristo se hicieron realidad, podemos estar seguros de que Jesucristo vendrá otra vez y Armagedón se llevarán a cabo. Para asegurarse de que está preparados para el retorno de Cristo asegúrese de leer el artículo “Como saber que es un cristiano autentico, sin tener que ser religioso” en: https://learning.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por darnos tu Palabra para alertarnos de la ‘tormenta que se avecina’ y por mostrarnos tu plan de salvación para que se nos puedan perdonar nuestros pecados, aceptar a Jesús como nuestro salvador, y estar preparados para el momento en que estaremos frente a ti – y seamos salvados de una eternidad perdidos en el infierno. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Apocalipsis 16:16-17 (NLT).
2. Fuente desconocida. Citado en eSermons.com.
3. Mateo 25:41 (NVI).
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