Ser vs. Hacer

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”1

Cuando estaba creciendo como niño en Australia nunca me sentí amado y aprobado a causa de quién era y aprendí muy temprano como recibir aprobación por medio de cosas que yo hacía. Como joven, tenía talento para crear cosas, componer cosas, y hacer cosas alrededor de nuestro hogar que me dio mucha aprobación. Sin embargo, eventualmente aprendí que toda la aprobación en el mundo nunca me hizo sentir amado. No estoy diciendo que la aprobación es mala. Lo que estoy diciendo es que si confundimos la aprobación por amor, nunca nos sentiremos amados. Necesitamos sentirnos amados por quienes somos y no por lo que hacemos.

Como adulto yo me consideraba un “Arréglalo Todo”. Si algo salía mal, mi pregunta siempre era, “¿Qué puedo hacer yo para arreglar este problema?” Aun en mis oraciones yo he orado repetidas veces, “Querido Dios, ¿qué puedo hacer acerca de este problema? ¿Qué puedo hacer para ayudar a arreglar el problema de tal y tal persona?”

Actualmente tenemos a una amiga necesitada y le dije a Joy anoche, “¿Qué podemos hacer para ayudarle a nuestra amiga a resolver su problema?” No podíamos pensar en nada que pudiéramos hacer que fuera efectivo. Entonces me di cuenta de algo y le dije a Joy, “Estamos orando la oración equivocada. Lo que deberíamos estar orando es, no lo que podemos hacer, pero lo que podemos ser para nuestra amiga.

Como nos enseña la Escritura de hoy, si presentamos nuestros cuerpos [nuestro ser] como un sacrificio vivo a Dios… y somos transformados por la renovación de nuestra mente, ¡automáticamente haremos la voluntad de Dios! El punto al cual intento llegar es este: El ser es más importante que el hacer; es decir, el ser necesita ser el fundamento para discernir lo que se puede hacer. Para ponerlo de otra manera, si somos las personas que Dios quiere que seamos, haremos las cosas que Dios quiere que hagamos. Ser necesita preceder el hacer.

Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a presentar mi cuerpo/ser a Ti como un sacrificio vivo y así llegar a ser la persona que Tu quieres que sea y entonces hacer las cosas que Tu quieres que haga. Y todo lo que soy o hago, que sea para Tu gloria, no la mía. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Romanos 12:1-2 (NVI).

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