“Pero él quería justificarse…”1
Yo he enseñado en talleres en el área de recuperación del divorcio por varios años. En mi experiencia un gran porcentaje de personas divorciadas con las cuales he trabajado primordialmente culpan a su pareja por el fracaso de su matrimonio.
Parece que muchos de nosotros, como el abogado en la escritura de hoy, estamos dispuestos a justificarnos. Aunque siempre hay excepciones, es raro que una sola persona sea totalmente responsable por el fracaso de un matrimonio — o por un conflicto relacional. Rara vez hay partes totalmente inocentes. Todos contribuimos algo en alguna manera.
Por ejemplo, Tom se quejo amargamente que tan fría y distante era Mary, su esposa, y que ella tenía miedo amar. Quizá lo haya sido, pero lo que Tom no se da cuenta es que el fue atraído a Mary porque él, también, tiene miedo amar. El había sido dañado en su niñez y no había resuelto sus problemas.
Shirley estaba atraída a Bob, un alcohólico, porque ella era una súper co-dependiente y necesitaba a alguien para cuidar para que ella se pudiera sentir amada. No era sorprendente aprender que su padre también era un alcohólico. Como dice el viejo dicho, “Mejor el diablo a quien conoce que el que no conoce.”
Quizá no sea fácil de aceptar pero el hecho es que podemos darnos cuenta de mucho sobre nosotros por las personas a quienes somos atraídas. Esto es especialmente cierto en relaciones románticas.
Yo crecí cuidando a mi madre, mis dos hermanas menores, y el hogar familiar. Entonces ¿a qué tipo de personas cree usted que yo estaba atraído? Tiene razón. Eran personas quienes necesitaban a alguien para cuidarlos. Yo podía ver “los hoyos en sus cabezas” pero no podía ver los “golpes en mi cabeza.”
Yo tenía mucho crecimiento que hacer… todavía lo tengo… pero conforme he crecido, he sido atraído a amigos mucho más saludables.
Solo cuando dejamos de justificarnos a nosotros mismos y nos miramos por un tiempo largo y somos honestos y resolvemos NUESTROS problemas, podremos tener una esperanza de tener relaciones sanas.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor ayúdame a ser honesto conmigo mismo, con otros, y contigo. Ayúdame a ver mis fallas de carácter que quizá estén afectando negativamente mis relaciones. Ayúdame a dejar de justificarme a mí mismo y guíame a la ayuda que necesito para superar mis fallas. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Lucas 10:29.
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