“¡Prepárate… para encontrarte con tu Dios!”1
Recientemente cuando Joy y yo veníamos de regreso de nuestra vacación, veníamos por Denver, Colorado. Cuando nuestro avión estaba a punto de aterrizar, el piloto hizo un anuncio que había un problema con el avión que necesitaba atención antes de aterrizar. El avión volvió a subir a una altura más alta y circuló por lo que pareció una eternidad antes que escucháramos otro anuncio. Finalmente, el piloto nos informo que el problema era con los frenos del avión y que ellos lo tenían bajo control, pero estaríamos aterrizando en una pista que fue diseñada y usada para naves espaciales – una pista de 16,000 pies de largo lo cual casi llega a tres millas de largo. ¿Estábamos nerviosos? Ciertamente estábamos ansiosos y más cuando ya estábamos a punto de aterrizar, notamos varios vehículos de emergencias en línea junto a la pista por en caso de algo. Cuando aterrizamos sin peligro, todos los pasajeros sintieron gran alivio (y gratitud) mientras aplaudimos el aterrizaje seguro del piloto de este gran avión.
En una emergencia como esta, uno no puede dejar de preguntarse qué estaba pasando por la mente de cada pasajero. ¿Cuantos, como Joy y yo, estaban orando por la protección de Dios y un aterrizaje seguro? ¿Y cuántos estaban orando quizás por la primera vez en su vida? ¿Y cuáles eran los pensamientos pasando por las mentes de cada pasajero sabiendo que había una posibilidad que enfrentáramos la muerte? Aun para Joy y yo, quienes tenemos confianza completa sabiendo que cuando ocurra la muerte, estaremos en las manos de Dios e iremos directamente al Cielo, era un pensamiento serio que nuestras vidas pudieran terminar repentinamente. Sí me hizo reconocer que necesito tener todos mis asuntos en orden porque un día mi fin vendrá.
Recordé la mujer a quien me pidieron que visitara en el hospital hace algún tiempo. Ella necesitaba a un ministro porque se estaba llegando su fin y estaba aterrorizada morir. Ella había dejado de dormir por unos días porque ella tenía miedo que si ella se quedaba dormida, nunca volvería a despertar. Trágicamente, cuando yo la fui a visitar, ella se había quedado dormida y nunca despertó, así que nunca tuve la oportunidad de verla y compartir el amor de Dios por ella y la esperanza en Jesucristo.
Que trágicamente triste porque nadie tiene que irse de este mundo sin la certeza del perdón de Dios y de un hogar en el Cielo. Así que, si usted no está absolutamente seguro que está listo para la vida después de esta vida, asegúrese de leer el artículo, “Pasaporte al Cielo” en: https://learning.actsweb.org/sp/pasaporte.php.
Oración sugerida: “Querido Dios, gracias por el regalo de tu Hijo, Jesucristo, quien murió en la cruz para pagar la pena por todos mis pecados, para que yo pueda estar completamente perdonado y recibir tu regalo de vida eterna para estar contigo en el Cielo para siempre después de que mi vida en la tierra se termine. Por favor ayúdame a estar absolutamente seguro que he recibido tu perdón y que mi nombre está escrito en tu libro de la vida – para vida después de la muerte. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
Para ayuda adicional, lea “Como Estar Seguro Que Es Un Cristiano Verdadero” en el sitio de web: https://learning.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php.
1. Amos 4:12 (NVI).
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