“Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.”1
Es un cuento viejo pero vale la pena repetirla: Dos amigos están en una excursión en el bosque cuando se encuentran con un oso de apariencia amenazante caminando directamente hacia ellos. Cuando uno de los amigos empieza a quitarse la mochila despacio, el otro le susurra, “¿Qué vas a hacer?”
“Voy a correr,” fue su respuesta.
“Pero no puedes correr más rápido que el oso,” protesto su amigo.
“No tengo que correr más rápido que el oso. Solo correr más rápido que tu.”
Como dijo Michael Josephson en su columna semanal, “En todas partes vemos a personas viviendo sus vidas según a esta ley Darwiniana de la jungla. Ven todo como una competencia solo para encontrar las tácticas más extremas para asegurar su propia sobrevivencia. Ha escuchado el racional: ‘Es un mundo del perro-come-perro,’ ‘Come o serás comido, ‘ ‘Tienes que cuidar del Numero Uno.’”2
¡Equivocado! Estas personas solo terminan quedando atrás — ¡aun si es eventualmente!
Personas que creen en y viven por esta filosofía de perro-come-perro morirán por esta filosofía. Como se ha dicho, “Aquellos que viven por la espada morirán por la espada.” ¿Y que es el punto de ser la persona más rico o más exitoso en el cementerio? La realidad es que no podemos llevarnos lo que ganamos cuando muramos.
Pero si honramos a otros y los tratamos como los trataría Jesús, podemos mandar por delante todo lo que hemos ganado legítimamente — como una inversión en la eternidad — y así acumular riquezas en el cielo.
Oración sugerida: “Querido Dios, por favor libérame de participar en esta mentalidad y práctica de dejar atrás a otros. Al contrario, ayúdame a ser como Jesús en todas maneras y tratar a otros en la manera que él los trataría. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Romanos 12:10 (NVI).
2. Michael Josephson, Character Counts. www.charactercounts.org
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